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Vivir con cáncer: consejosde un sobreviviente

Carlos Herrera es un joven juarense que enfrentó la muerte cara a cara en su proceso vocacional al sacerdocio…Ya es diácono e hizo una alianza con Dios para llegar a la meta…Aquí su historia

 

Ana María Ibarra/ Segunda Parte

Como muchos entienden, hablar de cáncer es muchas veces sinónimo de muerte. No así para Carlos, quien asegura que todo es cuestión de saber procesarlo. 

“Le pedí a Dios que me enseñara a vivir el cáncer desde la fe. Cuesta mucho trabajo entender, aceptar, pero el cancer, como todas las enfermedades, es cuestión de actitud”, afirmó.

Al igual la vejez, la enfermedad se puede vivir o peleando o esperando la muerte, dijo.

“Así se lo dije a Dios: Yo no te lo pedí, tú me lo diste y tú me vas a enseñar a vivir con esto, Tú me sacas de esto”, recordó. 

y reconoció también: “Ese proceso duele, cuesta lágrimas, soledades, tristezas, pero es abandonarte, confiar. Cuando te abandonas y confías, Dios hace maravillas”, afirmó el diácono agradecido por el “ejército de gente” que oró siempre por él. 

“El poder de la oración me queda claro, Dios hace lo demás. Nada más es disponerse como canal de gracia para todos los regalos que Dios quiere dar a través de uno, del testimonio, de la fortaleza, que no es mía sino de Dios. Es el Espíritu Santo el que trabaja y obra en uno”, setneció.

 

Desde la cruz del cáncer

Carlos dijo que descubrió, a través de su director espiritual, que Dios lo invitaba no sólo a contemplar su Pasión, sino a subirse con Él en la cruz. 

“Logré ver la necesidad de mis hermanos, y ahí, crucificado en la enfermedad, pedí por mi pueblo, por mi gente, y por tanta gente que me he encontrado y me encontraré a lo largo de este proceso y que volvieron a creer en Dios por la actitud que tengo para vivir, para regalar una sonrisa a pesar del dolor”.

Así, de pie a pesar de su fragilidad y aún sintiendo malestar, Carlos ha logrado darle un rostro bonito a otros enfermos. 

“Es como si fuera un tubo o una toma de agua donde los demás van, no por mí, sino por lo que Dios hace en mí y por lo que hace en los demás a través de mí”.

 

Alianza con Dios

Actualmente, el cáncer está controlado, sin embargo, Carlos sabe que debe cuidarse toda la vida. Y lo hace mediante una “alianza” que hizo con Dios desde que estuvo al borde de la muerte. 

“Le dije: si esto es tu voluntad, la enfermedad y darme el don del sacerdocio, solo te pido dos cosas: concédeme celebrar una Eucaristía y confesar a un preso, después de esto haz de mi lo que quieras. Si me la cumple, bendito sea Dios. Si deja que sea más de una Eucaristía y más de una Confesión, valdrá la pena”. 

“No tomo ningún medicamento. Trato de no estresarme y hacer lo que me toca hacer con alegría y gusto. Esa es una manera de vivir diciéndole al Señor: gracias por este día y por la oración de mucha gente que sigue pidiendo por mí”.

 

 “Siempre pido por la diócesis, por mi Ciudad Juárez tan lastimada por la violencia, sé que también lo enfrentan con mucha fe. Siempre que voy a la Basílica, pongo en el corazón de la Virgen a la gente, a mi pueblo que me sigue doliendo, pero que también confío que la gente sigue trabajando”.

Diác. Carlos Herrera.

 

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