¿Cuál carrera debo elegir: la que tenga más éxito y donde pueda ganar más dinero?… Quizá esa no sea la respuesta

 

Salvador Aragonés/ Aleteia

¡Qué difícil es acertar en una carrera u oficio para nosotros o para nuestros hijos! De entrada diré que los padres pueden ayudar a la elección de los estudios u oficios de un hijo, pero son ellos los que deben elegir libremente, aunque muy informados. No es bueno, y a veces contraproducente, que un padre casi obligue a su hijo a cursas unos determinados estudios.

Antes de cada elección de carrera nos planteamos esta pregunta:

-¿Cuál es la carrera con mejor futuro, la de más éxito y podré ganar mucho dinero?

Personalmente he orientado a bastantes estudiantes antes de entrar en la universidad y la pregunta anterior no es la correcta, Y hago la pregunta: ¿qué te gustaría más hacer?

Es normal que los padres y los alumnos se interroguen sobre la carrera de “más éxito y que gana mucho dinero”. Podríamos citar algunas de estas carreras: lo relativo a la nanotecnología, programador  informático, medicina y cirugía, derecho orientado a la consultoría mercantil y fiscal, empresariales destinadas a la dirección de empresas, ingenierías aplicadas a las nuevas tecnologías, ingenierías del motor, biotecnología, analistas de negocios, etc.

 

Abanico de profesiones

Hay un abanico enorme de carreras que se supone que tendrán futuro. Claro que dependerá de la base económica de cada país. Los hay que fabrican o ensamblan muchos automóviles y motocicletas, y los hay que son productores de petróleo, o constructores de puertos y aeropuertos, la aeronáutica…

La revista norteamericana Forbes da un elenco de carreras de futuro, país por país, y ciertamente es un éxito de lectores. Todos quieren saber el futuro, o mejor dicho “su” futuro. Es natural que todos busquen un buen estipendio y que el trabajo dure para siempre, o casi.

Estas dos premisas para un futuro laboral, de entrada son falsas: primero, ningún empleo hoy es estable; segundo, no hay empleo con sueldo garantizado. La formación permanente es imprescindible para toda persona dentro del sistema laboral. Los trabajos cambian a medida que avanza la tecnología o los gustos de las personas.

 

Carreras del futuro

El Foro Económico Mundial estima que al menos 2 mil millones de empleos desaparecerán en los próximos 15 años y se crearán otros. Esta estimación basta para que te preguntes: ¿qué estudios tienen futuro en México, o Brasil, o Chile, o Argentina, o España…?

Un alto ejecutivo de la Compañía Telefónica, Abel Linares, afirmó recientemente que “el 70% de los bebés actuales trabajarán en profesiones que aún no se han inventado”. Esta frase nos lleva a cuestionar qué será del mercado laboral del futuro, y uno de los que ha pensado el futuro es el emprendedor, con 27 años de experiencia, Rodolfo Carpintier, quien imagina un mundo de sastres de nanotejidos, analistas de modelos de negocios y presentadores holográficos en 3D.

Uno de las carreras de futuro es sin duda la Sanidad. Forbes dice que el futuro está en manos de enfermeros, médicos y cirujanos. También los especialistas en geriatría y otras especialidades.

La sanidad siempre será necesaria en cualquier sociedad, como la Educación. Es una de las más antiguas profesiones. La sanidad es un sector muy amplio: no solo médicos y enfermeras, sino ayudantes de enfermería, ortopedia, fisioterapia, minusvalías, odontología, audiometría, óptica, gerontología, etc., etc. También la dirección de centros de salud.

La educación, será otra carrera de futuro. No es que los salarios equivalen a los de ejecutivos de las grandes empresas, pero da estabilidad, igual que la sanidad. La educación infantil no ha hecho más que dar sus primeros pasos.

 

¿Qué estudio?

El paro juvenil es una de las lacras de la sociedad, motivo por el cual existe una mayor precariedad y bajos salarios. Sin embargo, como dicen los expertos, todo es empezar, empezar a hacer cosas e ilusionarse con lo que se hace. Lo demás ya saldrá.

Algunos alumnos dicen: “Yo quiero dirigir una empresa, ¿qué estudio?” Pues Económicas o empresariales con un Master en Dirección de Empresas. Pero antes que nada cabe preguntarse: ¿Puedo ser un buen empresario o un alto ejecutivo de una multinacional?

Y otra pregunta: “Me encanta la medicina, ¿qué estudio?” A esta pregunta hay que responder ¿qué parte de la medicina te gusta más? Y la respuesta que tuve de una alumna: la investigación sobre células, etc. Entonces lo tuyo no es Medicina tradicional, sino tal vez biomedicina, bioquímica o biotecnología.

Pero volvamos al principio. “¿Cuál es la carrera ideal para mí?” Esta es la pregunta clave y la respuesta es: donde te encuentres más a gusto, haz lo que realmente te gusta y ves que puedes aportar algo y ser feliz en tu trabajo. Este debe ser la base: encontrar una carrera en la que yo pueda desarrollar mis capacidades personales, y así me enriqueceré como persona y realizaré un servicio a la sociedad (todo trabajo es un servicio a la sociedad) con alegría y buen humor.

 

Su relación con Dios

Personalmente, a nadie aconsejaría elegir una carrera sólo por el dinero que se gana, sino por la ilusión que tiene por realizar aquel trabajo que irá unida a la capacidad real de cada persona, donde podrá desarrollará mejor sus habilidades. Porque todos tenemos habilidades e inteligencia para uno u otro trabajo. Si elegimos solo por el dinero corremos el riesgo de llevar una vida desgraciada…

Para un cristiano, por otro lado, el trabajo o la profesión que tiene es una parte importante de su vida de relación con Dios. No se puede vivir amargado en el trabajo y amar a Dios. Ni siquiera seremos aptos para subir una familia.

Por todo ello, la carrera ideal es aquella en la que una persona desarrolla una actividad y le llena por dentro y estará feliz al poder desarrollar toda su personalidad humana y espiritual.

En la vida he conocido carpinteros muy felices y a empresarios y periodistas muy infelices. Un periodista corresponsal de RTVE en Bruselas, en la Unión Europea, me dijo que no le hacía feliz su trabajo y que lo suyo, lo que más ilusión le hacía, es cuidar un rebaño de ovejas y cabras en su tierra de La Mancha (España). Estaba amargado. Era de un pueblo manchego, casado con una mujer del mismo pueblo. No triunfó en su carrera.