Diana Adriano
De cara al Rosario Viviente, que se realizará el próximo 17 de octubre, la Diócesis de Ciudad Juárez hace una invitación a los grupos de matachines y danzantes a participar en este encuentro de oración, que este año estará enmarcado en los cien años del conflicto cristero y en la preparación rumbo a los 500 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe.
El padre Fernando Valle, encargado de la Dimensión de Piedad Popular, explicó que la presencia de los matachines tiene un significado especial dentro de la religiosidad popular, ya que, a través de sus danzas, expresan su fe y ayudan a llevar a quienes los observan a la oración.
“Ellos, su mismo nombre lo dice, son los que le danzan, hacen su oración danzando. Invitan a los otros, a través de su danza, a través de sus expresiones, a elevar una oración a Dios”, señaló.
El sacerdote recordó que el Rosario Viviente de la diócesis cumple este año su 34 aniversario, iniciativa que comenzó durante el tiempo en que monseñor Juan Sandoval Íñiguez (q.e.p.d.) era obispo de Ciudad Juárez. Por ello, consideró que esta edición representa también una oportunidad para continuar fortaleciendo una tradición de oración que forma parte de la vida de la Iglesia.
Invitó a los grupos a participar no solamente como parte de una actividad, sino como una manera de poner sus dones y su tradición al servicio de la oración comunitaria. “Creo que ellos son católicos valientes en expresar su fe aquí, allá y más allá”, expresó.

Invitan a los grupos
Los grupos de matachines que deseen participar en el Rosario Viviente 2026 pueden comunicarse a la parroquia de Nuestra Señora del Pilar, donde podrán recibir información y registrarse para formar parte del evento.
El padre Fernando Valle indicó que pueden comunicarse al teléfono 656 682-0270 de martes a sábado, de 9:00 de la mañana a 12:00 del mediodía, así como de 4:00 a 6:30 de la tarde.
Señaló que una vez que los grupos se acerquen se les asignará el espacio correspondiente para su participación.
Finalmente, el padre Valle invitó a los matachines a vivir este acontecimiento con fe, alegría y entusiasmo, poniendo su danza al servicio de Dios y de la Virgen María.
“Yo quisiera que deveras ellos se revistieran de esa fe que saben expresar los matachines, porque creo que su entrega generosa a este evento hablará mucho de nuestra diócesis”, concluyó.

































































