Mensaje por el inicio del ciclo escolar 2026-2027 de la Dimensión para la Cultura y la Educación de la Conferencia del episcopado Mexicano
A todos los padres de familia, maestros y servidores públicos involucrados en la educación de nuestros hijos: Gracia y paz.
Todos los hombres, de cualquier raza, condición y edad, en cuanto participantes de la dignidad de la persona, tienen el derecho inalienable de una educación, que responda al propio fin, al propio carácter, al diferente sexo, y que sea conforme a la cultura y a las tradiciones patrias, y, al mismo tiempo, esté abierta a las relaciones fraternas con otros pueblos a fin de fomentar en la tierra la verdadera unidad y la paz» (Gravissimum educationis, n. 1).
Los principios sobre la educación que nos presentó este documento conciliar hace más de sesenta años resultan muy oportunos ahora que estamos al inicio del ciclo escolar 2026-2027, pues la buena educación, derecho inalienable de la persona humana, como se señala, atiende también las circunstancias concretas en las que cada persona vive su existencia.
Por ello, si el fin esencial de la tarea educativa es aprender el arte de vivir, no podemos permanecer ajenos a los cambios, a las preocupaciones y a cuanto configura la cultura de cada momento. Ahora que se inicia este nuevo ciclo escolar, es fundamental que todos los agentes que influyen directamente en esta tarea atiendan las circunstancias actuales más significativas.
En una época en la que la verdad suele verse supeditada a intereses y estrategias comunicativas, el mundo de la educación adquiere una importancia decisiva» (Magnifica humanitas, n. 139).
Si las nuevas tecnologías, como anota el mismo Pontífice, han generado una cultura de la inmediatez y de la sobreestimulación que debilita el gusto por el esfuerzo y la capacidad reflexiva, nos toca preguntarnos: ¿cómo trabajar en el campo de la educación para que los alumnos aprendan también a mirar a lo lejos, a valorar los procesos que no se resuelven desde la inmediatez y a descubrir la belleza de cada ser?
La violencia dentro del ámbito familiar y fuera en el espacio comunitario es otro gran reto que los niños y adolescentes enfrentan hoy. Por tal motivo, educar en la capacidad de encuentro, de debate y diálogo, de respeto a la dignidad del prójimo y de solidaridad por los más débiles, son temas que no pueden quedar fuera de la agenda educativa. ¿Quién construirá la paz mañana, si no se les educa en su construcción hoy?

Estamos viviendo una de las crisis antropológicas más profundas de la historia; y en México se percibe tal crisis en las aulas de manera multifacética: la ideología de género con la que pretenden confundir a los más pequeños, la exacerbación del individualismo y la promoción de prácticas en contra de la vida. Esperamos un compromiso firme y valiente de todos los maestros y sus dirigentes a favor de la vida de los niños, de la vida sana, plena y libre de toda violencia.
Todos los agentes de la educación, sean padres de familia, maestros o servidores públicos, podemos asumir este nuevo ciclo escolar como una valiosa oportunidad para ayudar a nuestros niños, adolescentes y jóvenes a enfrentar la vida con decisión y esperanza. No olvidemos que:
«la escuela es el lugar donde las nuevas generaciones pueden aprender a buscar y amar la verdad, a cuestionarse el sentido de la vida y la dignidad de cada persona» (ΜΗ, п. 143).
No perdamos la ilusión de hacer de la escuela un ambiente vivo, donde se entrelacen la cultura y la vida, y donde el alumno contemple con esperanza el bello horizonte de su existencia.
¡Buen regreso a clases!
+ Ramón Castro Castro, Obispo de Cuernavaca/Presidente
+ Héctor M. Pérez Villarreal, Obispo Auxiliar de México Secretario General
+ Alfonso Cortés Contreras, Arzobispo Emérito de León/ Responsable de la D.E. para la Pastoral Educativa y de Cultura































































