Zenit
La desaparición de un obispo católico anciano, un nuevo y exhaustivo informe sobre la persecución mundial de los cristianos y la declaración del presidente Daniel Ortega de que Nicaragua no volverá a celebrar elecciones, dibujan un panorama preocupante de ese país donde la represión política y las restricciones a la libertad religiosa parecen estar cada vez más entrelazadas.
En el centro de la creciente preocupación internacional se encuentra el obispo emérito Juan Abelardo Mata de Estelí, una de las voces más respetadas de la Iglesia nicaragüense, cuyo paradero sigue siendo desconocido semanas después de su detención por las autoridades. Amigos, compañeros clérigos y defensores de los derechos humanos afirman no haber recibido ninguna prueba de que el prelado de 80 años se encuentre a salvo, a pesar de las afirmaciones del gobierno de que ha regresado a su hogar.

Martha Patricia Molina, destacada investigadora sobre la persecución religiosa en Nicaragua, ha descrito la desaparición del obispo como un posible «crimen de lesa humanidad», argumentando que su condición de incomunicado constituye un caso de desaparición forzada. Señala que ni las personas más cercanas al obispo Mata ni la comunidad católica en general han podido establecer contacto con él, una situación especialmente alarmante dada su frágil salud. El obispo jubilado padece diabetes, problemas de visión y una afección cardíaca que requiere un marcapasos.
Los obispos de Centroamérica han solicitado al gobierno de Ortega-Murillo que permita al obispo Mata recibir atención médica y que proporcione pruebas fehacientes de que sigue con vida y en buen estado de salud.
Los acontecimientos en Nicaragua han reforzado la preocupación de que el clima político pueda volverse aún más restrictivo. Durante las celebraciones del cuadragésimo séptimo aniversario de la Revolución Sandinista, el presidente Ortega declaró que Nicaragua no volvería a celebrar elecciones, insistiendo en que los partidos de oposición apoyados por intereses extranjeros jamás podrían recuperar el poder. Sus declaraciones representaron uno de los rechazos públicos más claros hasta la fecha a la competencia electoral.































































