Aciprensa
En medio de la batalla judicial que enfrenta con el gobierno de Donald Trump, el Obispo de Las Cruces, Mons. Peter Baldacchino, celebró una Misa en la cima del Monte Cristo Rey el pasado domingo 28 de junio, congregando a cientos de fieles bajo el intenso sol en la cumbre de la montaña, con Cristo elevándose sobre ellos.
La montaña se ha convertido en el centro de una disputa entre la diócesis y el gobierno federal por la expropiación de terrenos para la construcción de un muro fronterizo. El monte se ubica cerca del desaparecido poblado de Smeltertown, en una porción de terreno rodeada tanto por el estado de Texas como por México. Tanto El Paso, Texas, como Ciudad Juárez, México, se ubican al sureste de la montaña.
Seguridad fronteriza

El diácono Jim Winder, canciller de la Diócesis de Las Cruces, en Nuevo México, afirmó en entrevista que la diócesis, ubicada a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, “no está en contra de la seguridad fronteriza”.
“Nos han acusado de eso, y no es cierto”, dijo a EWTN News. En 2021, la diócesis permitió que las autoridades federales de inmigración construyeran un camino de acceso e instalaran sensores de movimiento en terrenos de su propiedad que colindan con México, un acuerdo que renovó en 2023.
“Los han tenido desde entonces”, señaló Winder. “Creemos que eso es suficiente. No creo que nadie pueda pasar por ahí con ese sistema”.
Sin embargo, el gobierno federal de Estados Unidos intenta expropiar esos terrenos de la diócesis para construir allí un muro fronterizo mucho más robusto. Está tan decidido a hacerlo que busca adquirir las tierras mediante el mecanismo de expropiación por causa de utilidad pública.

La Diócesis de Las Cruces está impugnando en los tribunales el intento del gobierno, lo que la ha colocado en la primera línea del actual debate sobre inmigración en Estados Unidos.
Sobre la misa
Winder explicó que la decisión de celebrar la Misa el 28 de junio fue “completamente apolítica”.
“No pretendía ser una protesta”, afirmó. “Era una Misa. Su propósito era orar, reunir a las personas, vivir la unidad, rezar por la Iglesia y por los gobernantes”.

La respuesta a la celebración fue “muy buena”, dijo el diácono.
“Hacía muchísimo calor. No es una buena época para subir montañas en el sur de Nuevo México. Pero unas 400 personas asistieron e hicieron el ascenso. Vinieron de todas partes. Algunos de El Paso, otros de nuestra diócesis, otros de Albuquerque y de lugares aún más lejanos”.
La montaña ha sido durante casi un siglo un importante lugar de culto para los católicos de la región, señaló Winder. “Este es un lugar donde existe esa unidad de dos naciones y dos estados”, afirmó. “Hay un simbolismo de esa unidad en Cristo Rey, que se alza sobre ella. Pero también es un lugar de peregrinación”.
“Es simplemente un lugar especial”, añadió. “Tiene una fuerza impresionante. Es un sitio magnífico para celebrar la Misa”, puntualizó.
































































