Diana Adriano
La parroquia San Martín de Porres celebró el pasado 26 de septiembre la Santa Misa con motivo del cierre de su jubileo, al conmemorar 50 años de historia, acompañamiento y vida de comunidad y fe.
La celebración estuvo presidida por el padre Armando Benavides, administrador diocesano, y contó con la presencia del padre Abraham Betancourt, quien desde el pasado 18 de mayo está al frente de esta comunidad parroquial.
Durante su homilía, el padre Armando felicitó a la comunidad por estas cinco décadas y destacó que, más allá de celebrar los años transcurridos, el jubileo es una oportunidad para reconocer la obra de Dios en medio de la comunidad.
Felicidades, porque ya son bodas de oro, 50 años, en el nombre de Dios. Eso es lo importante: que reconozcamos la obra de Dios en nosotros

A ejemplo del santo
El sacerdote señaló que durante estos 50 años Dios ha permanecido fiel a la comunidad, tanto en los momentos de alegría como en aquellos marcados por las dificultades, y recordó que la vida cristiana implica confiar en Él aun cuando no siempre sea posible comprender lo que sucede.
Dios muestra su fidelidad; dice la segunda lectura: Dios es fiel. Estos 50 años el Señor ha estado con nosotros y no sólo en el pasado, en el presente está con nosotros
Asimismo, el padre Armando invitó a los fieles a vivir su fe desde una experiencia de amistad, amor y alegría con Jesús, recordando que el cumplimiento de los mandamientos debe brotar de una relación profunda con Dios.
En este camino, destacó también el ejemplo de san Martín de Porres, patrono de la comunidad, a quien presentó como un discípulo de Cristo que vivió desde la sencillez y el servicio a los demás, particularmente hacia los enfermos.

Camino recorrido
Durante la celebración también se hizo memoria de la historia de la parroquia y de las personas que a lo largo de los años han contribuido a su crecimiento. El administrador diocesano recordó a sacerdotes, catequistas, coordinadores y religiosas que han formado parte de la vida de esta comunidad.
Imagínense, no nos alcanzarían los libros para hablar de todos los catequistas, las catequistas, los coordinadores que ha habido, las religiosas que han salido aquí en la comunidad
Asimismo, recordó que de esta comunidad fueron surgiendo otras que con el tiempo se convirtieron en nuevas parroquias, como parte del crecimiento de la vida pastoral de la diócesis.
Ante esta historia, el sacerdote invitó a los presentes a no olvidar las obras que Dios ha realizado a lo largo del camino y a mantener viva la memoria de su misericordia.

































































