Ana María Ibarra
Ante la intención de oración del papa León XIV para octubre, dedicada a que el ministerio de salud mental se establezca en toda la Iglesia y ayude a superar el estigma y la discriminación, se buscó a expertos en el tema, quienes dieron a conocer el panorama local de la salud mental.
Para el psicólogo Oscar Esparza, la salud mental constituye hoy un importante problema de salud pública y no se limita a la ausencia de un trastorno psicológico, sino que implica la capacidad de afrontar dificultades, mantener relaciones, trabajar, estudiar y participar en la comunidad.
La Organización Mundial de la Salud estima que más de mil millones de personas en el mundo viven con alguna condición de salud mental. En nuestra sociedad vemos con mucha frecuencia ansiedad, depresión, problemas relacionados con el consumo de sustancias, estrés crónico y conducta suicida. Pero también debemos evitar patologizar todas las dificultades de la vida.
Compartió que, en Ciudad Juárez, entre enero y abril de 2026, la Secretaría de Salud atendió a mil 339 personas por depresión, ansiedad o riesgo suicida: 851 por ansiedad, 446 por depresión y 42 por riesgo suicida. Las atenciones por depresión se concentraron principalmente entre los 15 y 19 y los 20 y 29 años; en ansiedad destacaron los grupos de 30 a 39 y de 10 a 14 años, mientras que el mayor número de casos de riesgo suicida correspondió a personas de 20 a 29 años.
Lo que está sucediendo con niños, adolescentes y adultos jóvenes nos obliga a fortalecer la prevención desde edades tempranas, incluyendo a las familias, las escuelas y las universidades.
Aclaró que las cifras de atención no representan necesariamente la prevalencia total, pues existe una parte del problema que no llega a los servicios de salud.
Suicidio, un fenómeno complejo
Uno de los datos que consideró más preocupantes es el relacionado con la conducta suicida. “Entre enero y agosto de 2026 se reportaron 64 suicidios consumados en Ciudad Juárez, además de 44 intentos atendidos durante los primeros siete meses. El suicidio es un fenómeno complejo y multicausal, en el que intervienen factores psicológicos, sociales, familiares, biológicos y ambientales”, explicó Oscar.
También destacó el consumo de sustancias entre adolescentes.
De enero a junio de 2026, los Centros de Integración Juvenil atendieron a 259 adolescentes de 12 a 17 años en Ciudad Juárez, principalmente por consumo de tabaco, marihuana y alcohol. La proporción de adolescentes dentro de estas atenciones aumentó 4.3 puntos porcentuales respecto de 2025.
El psicólogo consideró que el incremento de consultas puede reflejar tanto un aumento de los problemas como una mayor conciencia para reconocer síntomas y pedir ayuda. “Considero positivo que se hable más de salud mental. El reto es que esa mayor conciencia se traduzca en acceso real a servicios profesionales y no solamente en información obtenida de redes sociales. Debemos aprender a distinguir entre malestar emocional normal y un trastorno que requiere evaluación o tratamiento”, dijo.
Señales de alerta

Entre las señales de alerta mencionó cambios importantes y persistentes respecto al funcionamiento habitual: aislamiento, abandono de actividades, alteraciones del sueño o alimentación, disminución del rendimiento, irritabilidad, aumento del consumo de alcohol o drogas, desesperanza o expresiones de sentirse una carga.
En prevención del suicidio debemos tomar en serio cuando una persona expresa que ya no quiere vivir, habla de sentirse sin salida, comienza a despedirse, regala objetos importantes o manifiesta pensamientos o planes relacionados con quitarse la vida.
Subrayó que preguntar directamente, con respeto y sin juzgar si alguien piensa en suicidarse no provoca el suicidio y puede abrir un espacio para hablar y buscar ayuda.
Cuando existe un riesgo inmediato, la persona no debe quedarse sola y se requiere atención profesional o de emergencia.
Esparza identificó el estigma como uno de los principales obstáculos para buscar ayuda, junto con dificultades económicas, falta de servicios accesibles y temor a ser juzgado.
Tenemos que normalizar que acudir con un profesional de la salud mental es semejante a buscar atención para cualquier otro problema de salud. Pedir ayuda no significa que la persona haya fracasado; significa que identificó una situación que requiere atención.
Fe y atención profesional
Desde su perspectiva como psicólogo y católico, afirmó que la fe y la atención profesional no son excluyentes.
Desde la fe cristiana, acompañar a quien sufre es una expresión concreta de amor al prójimo. Desde la psicología sabemos que la conexión con otras personas, el apoyo social y el acceso oportuno a tratamiento pueden ser factores profundamente protectores. La Iglesia puede ser un espacio extraordinario de comunidad, escucha, acompañamiento y esperanza.
Advirtió que una depresión mayor, una adicción o una crisis suicida requieren atención profesional; buscar tratamiento no representa una falta de fe.
Las comunidades de fe pueden convertirse en espacios donde una persona pueda decir “no estoy bien” sin sentirse juzgada. Debemos aprender a mirar a quienes tenemos cerca, formar agentes pastorales capaces de reconocer señales de alerta y canalizar a profesionales.
En números
De enero a abril 2026
- 1,339 atenciones registradas en Juárez
- 851 correspondieron a ansiedad
- 446 a depresión
- 42 a riesgo suicida
Mayoría de atenciones por edad
- Depresión: entre 15 y 19 años; y de los 20 y 29 años
- Ansiedad: entre 30 y 39 años; y de 10 a 14 años
- Riesgo suicida: entre los 20 y 29 años
Adicciones
- 259 adolescentes de 12 a 17 años atendidos en los Centros de Integración Juvenil de enero a junio de 2026
- Sustancias comunes: tabaco, marihuana y alcohol
Para saber…
Según la Organización Mundial de la Salud:
- Más de mil millones de personas en el mundo viven con alguna condición de salud mental

































































