Mi proyecto de formación en la fe: crecer siempre

  • Los propósitos de vida del buen cristiano deben incluir la formación. Ya sea en la fe o en la razón, siempre se debe fomentar un crecimiento bien planeado. Y el inicio de un nuevo año es ocasión para hacerlo. Aquí las sugerencias.

 

 

Ana María Ibarra

 

Al iniciar un nuevo año, las personas suelen fijarse metas, propósitos, planes de vida y en este sentido, la parte espiritual no debe ser excluída de estos planes.

Dado que la fe es un don y una gracia, debe cuidarse y alimentarse para que dé fruto. Así, el cristiano debe incluir en su proyecto y propósitos de vida, su formación en la fe, para seguir creciendo.

Así lo compartió el padre Juan Manuel Orona, rector del Seminario Conciliar.

 

Seres en proceso

Como punto de partida, el padre Juan Manuel explicó que toda persona es un ser en proceso.

“Ninguno de nosotros está ya hecho, ni tiene todas las respuestas, de ahí la necesidad de seguir aprendiendo, de seguir formándonos en nuestra vida. Cuando dejamos de formarnos, de aprender, nos estancamos, nos hacemos repetitivos, la vida se nos vuelve tediosa, aburrida, se pierde el entusiasmo y dejamos de soñar”, expresó.

Agregó que en este nuevo año 2020, que ha iniciado, se debe pedir al Señor la gracia y el deseo de seguir creciendo y aprendiendo.

“El sacerdote italiano Amedeo Cencini dice que lo que nos forma es la vida. Por eso, debemos estar atentos a los acontecimientos, personas, sucesos alegres, difíciles o fracasos que vayan a venir este año y preguntarnos ¿qué me dice el Señor en ellos?, ¿qué me enseña?, ¿cómo me forma como cristiano, en mi vocación y profesión?”.

En ese sentido, el padre Orona resaltó la importancia de que el cristiano esté en constante formación, de lo contrario, dejará de vivir con gozo su profesión o su misión.

“Un médico que deja de formarse se pierde los últimos avances de la ciencia de la medicina que le permitirían atender bien a sus pacientes. Un sacerdote que deja de formarse deja de profundizar su vida espiritual, su trabajo pastoral. Así, un laico, un cristiano que deja de formarse, no permite que su servicio o su apostolado sea más creativo”, dijo.

 

Plan de formación

Reconociendo que el cristiano es primeramente humano, el padre Juan Manuel recordó que en la celebración de la Navidad, Dios se hace hombre y vive todo lo que una persona humana experimenta, es decir, diviniza la humanidad.

“Nunca hay que separar el trabajo humano del trabajo cristiano. El cristiano tiene que ser humano y Cristo Jesús ilumina nuestra humanidad, por eso es importante integrar ambas cosas en nuestro desarrollo”, afirmó.

Y para este desarrollo es importante un plan de formación pidiendo el auxilio de Dios para lograr alcanzar una meta.

“Conocer la meta que quiero alcanzar es importante, pero es igual de importante los medios y pasos que tengo que dar para alcanzarla, si no, vienen los desánimos, la falta de constancia, el quedarnos a medias. Si me desanimo, empiezo a dirigirme a varias direcciones sin tener una meta clara. Por eso es importante hacer un plan”, afirmó.

El plan de formación, dijo el padre Orona, se pueden realizar de manera personal, familiar y comunitaria.

“Puede ser un plan personal, algo que como individuo se quiere trabajar, pero también pueden ser planes familiares. Por ejemplo, la comunicación, el ahorro, vivir con mayor sobriedad. Y así como hay un plan diocesano de pastoral, cada parroquia debe trabajar en su plan parroquial, que van de la mano”, dijo.

Como ejemplo o guía en este sentido, el padre Orona señaló el Proyecto de Plan Pastoral de la diócesis.

“Queremos como diócesis tener claro por dónde el Señor nos quiere conducir pastoralmente y hacia ahí enfocar nuestros esfuerzos”.

 

Servir a los demás

El entrevistado dijo que la formación cristiana radica en cuidar y alimentar la fe para que dé fruto y se contagie a los demás.

“A veces creemos que es suficiente con haber recibido un don, pero no es así, hay que cuidarlo y alimentarlo. El llamado a la vocación matrimonial, al sacerdocio o la vida religiosa no es suficiente con haberlo recibido, hay que cuidarlo. Esa es la formación. El que deja de formarse, de cuidar lo que ha recibido, lo puede perder. Por eso, hay cuidar el don de la fe que hemos recibido”.

Así mismo, el sacerdote dijo que todos deben tener sueños e ideales en la vida, tanto a nivel profesional, cristiano, o académico.

“Cuando uno sigue teniendo ilusiones, sigue siendo una persona viva y trabaja por ello. No caigamos en el desánimo por las dificultades o fracasos que podamos experimentar. Los invito a esforzarnos y pidamos al Señor la gracia de trabajar por esos valores, esos ideales humanos y cristianos que podemos encarnar en nuestra vida”.

Y finalizó diciendo: “Se dice que cuando una persona deja de soñar se envejece y se muere, puede uno seguir vivo en el sentido de respirar, pero puede que ya no tenga ilusiones de servir a los demás. ¡Sirve en tu comunidad! Un cristiano maduro tiene un apostolado. Las grandes alegrías y satisfacciones de la vida vienen cuando entregamos la vida a los demás”.


Opciones de formación, ¡a nuestro alcance!

El padre Juan Orona dijo que un plan de formación debe incluir los medios para lograr la meta.

“En la propia comunidad parroquial se puede participar de los cursos, los talleres de catequesis, de evangelización, de biblia, grupos de matrimonios y jóvenes”, sugirió el sacerdote.

A nivel diocesano, agregó, se cuenta con el Instituto Diocesano de Teología, el Instituto Bíblico San Jerónimo, de formación bíblica, además de cursos de liturgia en diferentes momentos del año.

“Recientemente se ha comenzado una experiencia de estudios de filosofía que forma parte del Instituto Diocesano de Teología, es como un anexo, también está esa oportunidad”.

Otra opción de formación es la buena lectura, que nos ayuda a formar la conciencia y los valores humanos y cristianos.

“Un libro que les recomendaría sobre el valor del silencio, del cardenal Robert Sarah, “La fuerza del silencio”. En medio de una cultura de tanto ruido somos llamados a cultivar el silencio para escucharnos a nosotros mismos, para escuchar a Dios”.

Igualmente, el padre recordó que el apostolado en la comunidad es importante para la formación.

“Aquel que no ha tenido un apostolado en una comunidad, este año puede ser la oportunidad para integrarse en algún servicio, ministerio de su parroquia para aprender de otros hermanos”.

Finalmente dijo que existen sitios autorizados en internet para encontrar lecturas que ayuden a la formación.

“Tenemos sitios como Encuentra.com, ACI Prensa, Catolic.net, el mismo Periódico Presencia es un medio de formación al leer las reflexiones y lecturas que ahí se sugieren”.

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