Estamos reflexionando sobre los vicios o adicciones y te ayudamos a combatirlos en este 2018 con las reflexiones y consejos que nos ofrecen expertos.

 

Claudia Iveth Robles

“Si yo me descubro con un vicio, tengo que entrar a trabajar en la conversión y en especial en el trabajo de mi fuerza de voluntad. En la medida que practico la virtud como hábito positivo, me va perfeccionando. El vicio, por el contrario me va debilitando y afecta en primer lugar a mi voluntad” .

Esto explicó el sacerdote Juan Carlos López, licenciado en teología moral con especialidad en bioética.

Al exponer cómo se puede combatir el vicio del juego o adicción a los juegos de azar, el sacerdote primeramente explicó que todos estamos llamados a la virtud, a obrar el bien, y por lo tanto a evitar el mal, que incluye los vicios.

Dijo que Santo Tomas de Aquino plantea un concepto en latín “habitus” que en español es “hábito”, una disposición natural a actuar de cierta manera.

Explicó que existen hábitos buenos y hábitos malos. El habito bueno es la virtud y el hábito malo, es el vicio. Dijo que al hábito también se le conoce como costumbre, aunque no es correcto, por que el hábito implica voluntad, mientras que la costumbre no.

Dijo que en en los hábitos se conserva cierto nivel de conciencia, y de libre actuar, hasta que se llega a una situación patológica.

“El vicio es aquel habitus adquirido, como disposición natural y actuar para obrar mal. Hay quien tiene ya el vicio de gritar, pero no siempre fue así, sino que a fuerza de repetir su obrar se le volvió un vicio”, dijo al explicar que lo mismo sucede  con el uso de alcohol, drogas o juegos de azar.

Lo que a mí me toca es trabajar en la conversión esforzándome en crecer en la fuerza de voluntad”, dijo.

 

Consejos

Al hablar de la adicción al juego, ya como una patología, conocida como ludopatía explicó que se trata de un deseo compulsivo de seguir jugando y de apostar a pesar de que aparecen consecuencias negativas.

Aclaró que el juego por sí solo no es pecado, sino se convierte en malo cuando trastoca el orden de la vida de la persona.

Puso como ejemplo que si una persona gana 700 pesos a la semana y sus gastos son de 500

pesos, debe cubrir primero sus necesidades: pago de deudas, servicios, recibos. Lo que le queda debe incluir una sección para la caridad, y otro para el ahorro. Si de lo que me queda de eso lo juego, no hay ningún problema.

Pero cuando comienza a usar el dinero de sus responsabilidades para el juego, entonces la acción se convierte en pecado y al entrar en ese grado de irresponsabilidad, se pone en el camino del vicio o de la adicción. Se enciende entonces un foco rojo en el que tiene que pedir ayuda.

 

Consejos

Al ofrecer consejos para combatir este vicio, cuando se convierte en tal, el sacerdote dijo que en primer lugar se deben organizar las finanzas y presupuestos, definir gastos, obligaciones, ahorro y caridad, para entonces lo que “sobre” se pueda ocupar en el juego.

En segundo lugar sugirió practicar la mortificación corporal, que ayuda a fortalecer la fuerza de voluntad.

“Hacer de vez en cuando un ayuno, un sacrificio, una renuncia.  Eso ejercita la voluntad, la fortalece y permite enfrentar la tentación del juego”, dijo.

Y cuando ya se trata de una patología, lo mejor es pedir ayuda profesional, aclaró.