Luego de tomar la formación que ofrece el MFC a padres de familia, el matrimonio Espejo se convirtió en capacitador para llevara otras familias el regalo que recibieron.

 

Ana María Ibarra

Aprender a educar y formar a sus hijos en el amor a Dios, en la comunicación y en la unión familiar, fue lo que Laura y Enrique Espejo obtuvieron del taller “Formación para Padres” del Movimiento Familiar Cristiano.

En entrevista, Enrique compartió que el taller le ayudó a conocer una manera de educar, distinta a la que se vivió en casa de sus padres y abuelos.

Luego él y su esposa se capacitaron para poder impartir estos talleres a otras familias, y de esta manera ayudarlas en la formación de los hijos.

 

 

Antigua escuela

Laura y Enrique fueron invitados al Movimiento Familiar Cristiano hace siete años durante la “pesca” que el movimiento realizó en la parroquia La Sagrada Familia. La invitación llegó de parte del matrimonio Soto, sin embargo Enrique afirmó que fue un llamado de Dios.

“El taller para padres lo tomamos ese mismo año. A veces creemos saberlo todo como padres, pero nos falta mucho. Las creencias y costumbres que traemos de nuestros papás y abuelos a veces son erróneas. En este taller aprendimos a valorar a  nuestros hijos y a descubrir el cambio que nos falta hacer como padres”, compartió Enrique.

Nacido en una familia de disciplina estricta, Enrique logró cambiar los castigos de la antigua escuela de su padre, por consecuencias.

“Aprendimos a explicarle a nuestros hijos el motivo de la consecuencia. Un castigo es autoritarismo, pero se debe hablar de consecuencia con los hijos, de frente. La comunicación es esencial en toda familia, si no hay comunicación se rompe todo. Al comunicar, nuestros hijos se abren y comparten las experiencias”, afirmó el padre de familia.

Enrique reconoció que su carácter es muy fuerte, pero lo ha frenado la experiencia en el taller para padres, donde aprendió a ser tolerante y paciente.

“Este taller me hizo cambiar mucha parte de mí en ese aspecto, tanto que si hiciera lo mismo que hizo mi papá, no tuviera la comunicación que tengo con mis hijos. Me sigo equivocando, a veces me colman la paciencia, sin embargo ese freno me lo ha dado el taller”, agregó.

Añadió que en este caminar hay ruptura, enojos, desvelos, pero continúan en éste camino  motivados por sus hijos, quienes los alientan a continuar en el MFC.

 

Comparten experiencias

Tanto es el agradecimiento que Laura y Enrique sienten con el MFC por lo recibido en el taller de Formación para Padres, que decidieron ahora impartirlo. Y siguen aprendiendo.

“En el taller hemos aprendido más nosotros de la gente, que ellos de nosotros, no hay día que no tengamos vivencias hermosas. El Espíritu Santo se hace presente en las sesiones. El agradecimiento de las personas, saber que están en el proceso de cambio, es de mucha alegría para nosotros”, dijo Enrique.

El matrimonio Espejo imparte la Formación para Padres en el sector Santa Cecilia, donde ha habido mucha aceptación.

“Primero llegaron las mamás a tomar la formación, pero ya están asistiendo los papás. Para cambiar como padres se tiene que cambiar como persona, después como matrimonio y luego como familia. Lo importante es que el valor humano y cristiano adentre en las familias. Recomiendo este taller a todos los padres de familia. Cuando tenga oportunidad acudan y tómenlo”, invitó Enrique.