Esta pareja enfrentó durante algún tiempo rechazo en la Iglesia por su condición como pareja en segundas nupcias…fueron acogidos y ahora servirán en un nuevo servicio del MFC

 

Claudia Iveth Robles G.

Carlos Escárcega y Teresa Velázquez llevan 19 años de casados. Ellos forman parte del equipo Divorciados Vueltos a Casar (DVC), servicio del MFC en que el principal objetivo es ofrecer un espacio que ayude a los matrimonios a encontrarse con la misericordia de Dios, permitiéndoles vivir y madurar como miembros vivos de la Iglesia.

Aunque este servicio iniciará formalmente en el 2018, los nueve matrimonios del equipo ya preparan el manual y las temáticas que ofrecerá DVC en la diócesis.

 

Su llamado

Carlos y Tere son parte del Movimiento Familiar Cristiano desde hace cuatro años. Tomaron un curso básico de formación en los tres niveles, y como participaban en un sector nuevo, en la parroquia María Reina del Universo, los llamaron como promotores,  de tal forma que impartían temas con otros grupos.

Durante 14 de los 19 años que llevan de matrimonio, buscaron ser acogidos en la Iglesia. Carlos ya había sido casado y por su situación se sentían rechazados.

“Esto nos resultó muy difícil, pues cuando llegaron los hijos, en algunas parroquias, por nuestra situación no nos querían recibir”, dijo Tere recordando esos difíciles momentos.

En esa búsqueda y con el dolor de sentirse rechazados, el matrimonio llegó a la parroquia María Reina del Universo, donde fueron acogidos por Dios en la persona del padre Jesús Apodaca, quien los invitó a pertenecer al grupo de Liturgia.

“Él nos dijo: ‘por algo están aquí ustedes, si ustedes quieren estar en este ministerio, son bien recibidos’. Para nosotros fue la mayor bendición… tanto tiempo de sentirnos señalados fue difícil y entendemos la situación, pero creemos que todo tiene su preciso momento”, dijeron.

Conscientes de que viven una condición diferente o “irregular”, Tere y Carlos también están seguros de que Dios es misericordioso y los acoge en su seno.

“Somos acogidos por la misericordia de Dios y sabemos que debemos llevar nuestra vida de acuerdo a como Dios manda”, afirmaron.

 

Ayuda valiosa

La pareja compartió que en sus 19 años de casados siempre han buscado estar cerca de Dios, han llevado a sus hijos a la formación católica y han podido madurar como pareja y como familia.

“Haberme casado por segunda vez me ayudó a ser más maduro. Mi esposa Teresa y yo nos hemos hallado a la perfección, tenemos altibajos como cualquier matrimonio, pero hemos aplicado lo que aprendimos en el MFC, que una relación no es de dos, sino de tres, con Dios al frente”, dijo Carlos.

Carlos y Tere agradecen cada mañana a Dios por tenerse el uno al otro, por tener a sus hijos y ahora por poder ayudar a otras personas mediante el servicio en el Movimiento Familiar Cristiano.

 

Coordinadores

Tras su participación en la parroquia y luego en el MFC, el pasado primero de junio Tere y Carlos fueron nombrados coordinadores del grupo Divorciados Vueltos a Casar.

Con un retiro comenzaron hace meses su formación para poder atender este servicio y luego han tenido reuniones informativas para conocer los objetivos y poder iniciar.

“Ya contamos con un equipo de matrimonios y está el material, pero falta ir desglosando, formando, ir haciendo el tema, para ir haciendo vida”, dijo la pareja.

Como coordinadores de este nuevo proyecto del Movimiento Familiar Cristiano, Carlos y Tere están conscientes de que es una oportunidad muy valiosa para ayudar a parejas que quizás estén pasando por la situación de rechazo que ellos mismo enfrentaron.

“Hay que seguir apoyando a los matrimonios, evangelizar para que sepamos que hay una mano que nos ayuda. Pedimos a Dios que nos ilumine para dar este servicio como Dios lo manda”, dijo Carlos.

Finalmente la pareja coordinadora invito a parejas que se encuentren en esta situación a participar en el primer retiro para DVC el 28 y 29 de enero, en lugar por definir. Están invitados quienes están casados por el civil y participan en su parroquia.