Ana María Ibarra

Para recordar los 500 años de la Reforma protestante, que inició el fraile teólogo Martín Lutero en 1517, el padre René Murillo, párroco de Santa Margarita de Cortona, impartió una conferencia donde explicó aquel momento desgarrador para la Iglesia Católica.

Camino doloroso

El sacerdote explicó que los inicios del protestantismo se dieron ante las inconformidades de Martín Lutero sobre las indulgencias, pues consideraba que la Iglesia “traficaba” con ellas como un abuso de poder. En aquel entonces la máxima autoridad en la Iglesia era el Papa León X.

“Lutero decía que el papa no tenía ninguna autoridad, que hubo exageraciones en la proclamación de indulgencias y que éstas no surtían efecto ni por los vivos, ni por los difuntos. Sólo Cristo nos ha salvado, decía Lutero”, explicó el padre Murillo.

El sacerdote expresó que Lutero inició atacando aspectos pequeños de la Iglesia, que con el tiempo se fueron haciendo grandes ataques.

“Ese es el momento del desgarre de nuestra Iglesia. Fue un camino de los más dolorosos y angustiantes para la Iglesia Católica”, lamentó el sacerdote.

Ante esa situación, continuó el padre René, empezaron a llegar avisos a la Santa Sede, que en un principio no lo vio como algo serio.

“No se le prohibió y Martín Lutero siguió enseñando su nueva doctrina. Entre los primeros adoctrinados estuvieron los universitarios. Por parte de la curia romana mandaron pedir que se retractara, pero no lo hizo. La situación se fue agrandando”, expresó el sacerdote.

Relató que Lutero rompió con la Iglesia quemando las indulgencias, y así empezó a atacar la autoridad del papa.

“La estructura teológica y doctrinal de Martín Lutero intentó destruir la Iglesia Católica. El 3 de enero de 1521 fue excomulgado, para ese entonces, el protestantismo ya estaba expandido en varias ciudades, y cientos de religiosos y religiosas se unieron a Lutero”.

En junio de 1925 Lutero contrajo matrimonio con Catalina de Vea, y su doctrina se enfocó a decir que el celibato era una invención de la Iglesia.

El ponente explicó que con esta y otras ideologías, el protestantismo se fue expandiendo y “a todos, de alguna forma u otra, nos ha llegado de cerca. Todos tenemos algún familiar, algún conocido protestante”.

 

Tomar conciencia

El sacerdote convocó al público a reflexionar sobre este acontecimiento ocurrido 500 años atrás.

“Cumplir 500 años de protestantismo no es ponerle velitas a Lutero, es tomar conciencia de nuestro pecado, de nuestra culpa por esa división que se sigue dando, mientras muchos católicos sigan perezosos y negligentes para formarse en la fe”, señaló.

El sacerdote compartió que después de la división, la Iglesia ha tenido una reacción extraordinaria, aunque quizá un tanto lenta.

“En el Concilio de Trento, en 1545, se reformó la Iglesia, vinieron grandes santos, se instituyeron los Seminarios y se decidió que cada obispo tuviera una diócesis”.

El sacerdote resaltó la cercanía de los últimos pontífices con patriarcas y autoridades de otras Iglesias en un diálogo ecuménico, un acercamiento incluso de oración en conjunto.

“Este momento de ecumenismo es un camino para la unidad de las iglesias. Cada uno de los cristianos estamos llamados a fomentar la unidad de su iglesia. La unidad es un don de Dios, del Espíritu Santo a su Iglesia. El llamado es a dar testimonio de amor y misericordia”.

Para finalizar, el padre René invitó a los asistentes a proclamar la oración por la unidad de los cristianos.