El obispo agradeció la colaboración de todos quienes hicieron posible que la visita del Santo Padre se haya realizado en paz y armonía…y compartió anécdotas con su Santidad


 

Feliz y asombrado en todo momento se mostró el papa Francisco durante la visita que realizó a Ciudad Juárez el pasado miércoles 17 de febrero, atestiguo el obispo don J. Guadalupe Torres Campos, quien en todo momento acompañó al Santo Padre en su paso por esta frontera.

“Los vimos saludando a los enfermos, com detalles pequeños que muestran su sencillez y humildad… todo se realizó muy en paz y armonía, hemos sido bendecidos” dijo el obispo en rueda de prensa que ofreció el pasado domingo 21 de febrero para agradecer la colaboración de todos quienes hicieron posible que la visita papal tuviera un saldo blanco.

Desde la Misión de Guadalupe, donde nació la iglesia particular de Ciudad Juárez, el obispo expresó:

“Doy gracias a Dios y gracias a todos. Nos felicitamos como ciudad y como diócesis. Gracias a los voluntarios en las vallas y en cada uno de los eventos. Doy gracias a todos los que cooperaron con su oración, con su aportación económica y en especie”, dijo el obispo.

El obispo encomió la labor que muchos sacerdotes realizaron para lograr que el evento fuera lo esperado. Dijo que trabajaron incansablemente igual que los seminaristas y servidores de parroquias que ofrecieron un excelente apoyo en la organización de los eventos que el Papa Francisco encabezó.

Además el papa agradeció a las empresas, empresarios y los tres niveles de gobierno por su colaboración para que la visita del Papa Francisco a Ciudad Juárez cumpliera sus espectativas.

 

Disculpas y anécdotas

Pero el obispo también ofreció disculpas a las personas que no pudieron ingresar a la misa realizada en los antiguos terrenos de la Feria Juárez y reconoció que este aspecto es algo penoso para él, pero no estaba en sus manos resolverlo.

“Pido disculpas de antemano, no estaba dentro de mis posibilidades”, dijo con cierta tristeza.

 

Anécdotas

Al compartir anécdotas de lo que vivió al lado del Santo Padre, el obispo dijo que siempre lo vió muy alegre y sencillo.

Contó que en el Seminario, por ejemplo, accedió subir a saludar al padre Waldo Vega, el sacerdote más anciano de la diócesis, quien es atendido en la Casa de Formación sacerdotal.

“Indícame dónde está, llévame”, le pidió el Santo Padre al obispo. Y ya estando con él le dio la bendición y un cálido abrazo.

En la misa, al finalizar, el papa se regresó para saludar al obispo emérito don Renato Ascencio León a quien agradeció por ser parte de la construcción de la iglesia particular de Ciudad Juárez.

“Fue un detalle hermoso”, dijo don Guadalupe, quien compartió que desde que venían en el papamóvil del Aeropuerto, el papa Francisco le preguntaba dónde estaba la línea fronteriza.

“Cuando subimos al puente de la avenida Pérez Serna le dije : Santo Padre eso que usted ve ahí es la frontera, el río, la malla …y se quedó asombrado”, compartió.