Daisy Flores, la madre de familia que leyó una carta al Papa Francisco sobre las dificultades de los trabajadores y las familias, hace un recuento de los frutos que se han cosechado a un año de la presencia del Santo Padre en esta ciudad…Y de los retos que aún siguen presentes…

 

Ana María Ibarra

A un año de haber escrito y leído una carta ante el Papa Francisco durante el encuentro que el Santo Padre sostuvo con el “Mundo del trabajo”, Daisy Flores y su familia, así como la comunidad de San Isidro Labrador, han experimentado grandes bendiciones.

No obstante la alegría de haber vivido tan bella experiencia, Daisy lamenta que su carta no haya hecho eco en los empleadores, ni en la sociedad, pues siente que no fue tomado en cuenta su contenido.

 

Un regalo de Dios

“Fue una bendición muy grata leer mi carta y tocar esos temas. El abrazo que recibí del papa fue a nombre de todos los juarenses. Sentí una emoción muy grande, una reconciliación”, dijo.

“Cuando él me abrazó sentí la presencia de Cristo. Para mí, para mi esposo y mis hijos fue un momento muy precioso que nos quedará por siempre en nuestra memoria y corazón”, compartió Daisy al recordar aquel momento.

Otro regalo para su familia es que los empleadores de su esposo designaron un aumento de sueldo para los empleados, así como mejores condiciones de trabajo.

“No sé si coincidió este suceso con la visita del papa, pero mi esposo está agradecido por las bendiciones que hemos recibido como familia”, dijo Daisy.

 

Luchas y bendiciones familiares

En este año, Daisy y su familia han enfrentado grandes luchas familiares, pues el enemigo se ha hecho presente tratando de destruir su matrimonio y su familia, pero que con oración, ayuda profesional y espiritual, pudieron recuperar su estabilidad matrimonial.

“Fue una etapa muy fuerte que como matrimonio nos sacudió. Si no hubiera vivido la experiencia de estar frente al papa y de escucharlo, probablemente mi familia se hubiera destruído. Gracias a Dios seguimos adelante”, compartió Daisy.

Para la gloria de Dios, llegó para Daisy y su esposo una oportunidad de ayudar en su parroquia dentro del ministerio de caridad social que se integró gracias a que, después de que en su carta se mencionó al Valle de Juárez y a la parroquia San Isidro Labrador, mucha gente volteó su mirada a esa zona.

“Empezaron a llegar ayudas de maquiladoras, empresarios, y se requería quien organizara. Nos llamaron a mi esposo y a mí y eso fortaleció más nuestro matrimonio. Fue una experiencia hermosa y maravillosa trabajar por la gente y motivar a otras parejas a trabajar en ese proyecto. Muchas personas que ya no viven aquí recordaron sus raíces y volvieron para ayudar”, expresó.

 

Grandes retos

Para Daisy, a un año de esa experiencia vivida por los juarenses, sigue habiendo retos muy fuertes, pues considera que no se han dado los frutos esperados en cuanto a lo laboral y familiar

“A través del gobierno no se ha logrado ninguna de las peticiones de las que hablé en mi carta. Es necesario poner sobre la mesa ese tipo de temas para seguir trabajando, no quitar el dedo del renglón, para que se reconozca a los empleados y se dignifiquen sus jornadas”, resaltó.

En cuanto a las familias, Daisy consideró importante seguir trabajando en los valores pues, dijo, sigue habiendo mucha violencia en la ciudad, a falta de valores.

“Como papás no estamos pendientes de nuestros hijos. En su discurso el papa mencionó la familia como base de la sociedad, el sistema de descarte que hace que las familias sufran. Por otra parte exhortó a  las empresas, al gobierno a ceder para llegar a un acuerdo entre empleados y patrones”, recordó.

 

Beso tronado de Dios

Daisy compartió que agradece cada día ese regalo que recibió, al que resume como ‘un beso tronado de Dios’.

Y aprovechó para agradecer a las familias finalistas de la convocatoria, que le pidieron agregar la frase que arrancó la sonrisa del papa, referente al agua de Juárez, y que sirvió para dar ligereza al contenido.

 

Para saber…

Luego del evento, cuando Daisy vio el video de su participación se alegró al ver que el papa la escuchó atento.

“Me encantó que él afirmara con su cabeza cuando estaba de acuerdo en algo de lo que yo decía. Fue un bonito gesto de su parte que, siendo quien es, haya puesto atención a lo que escribí”.