Ana María Ibarra
En el inicio del ciclo escolar 2026-2027, el Bachillerato Miguel Agustín Pro celebró la Eucaristía contando con la presencia de monseñor Mark Seitz, obispo de la Diócesis de El Paso, quien el 3 de septiembre visitó la institución para compartir con la comunidad educativa un mensaje de fe y esperanza.

Distinguir la voz de Dios
Alumnos, maestros y algunos invitados, participaron con alegría en la misa, donde el obispo Seitz, acompañado por el diácono permanente Jesús Cárdenas, invitó a los estudiantes a comenzar el nuevo año académico no solamente con el propósito de aprender matemáticas, literatura, historia y otras disciplinas, sino también con la disposición de descubrir y escuchar el llamado de Dios en sus vidas.
Al reflexionar sobre el Evangelio de la pesca milagrosa, monseñor Seitz destacó que Jesús, aunque no era pescador profesional, fue capaz de llenar las redes de Pedro y sus compañeros después de una noche sin resultados.
“Él es un gran pescador. La red o el anzuelo de Jesús es su Palabra y el alimento que ofrece en el altar”, expresó el obispo.
A partir de esa imagen, llamó a los jóvenes a distinguir entre la voz de Dios y aquello que puede alejarlos del bien.
“Nosotros podemos aceptar la llamada de Dios o no. Dios respeta profundamente la libertad de cada persona y le permite responder sí o no a su invitación”, dijo.
En este sentido, animó a los estudiantes a aprovechar su formación para aprender también a reconocer aquello que necesitan transformar en sus vidas y a no dejarse atrapar por “los anzuelos del mundo” que conducen hacia lo que hace daño.
La celebración tuvo además como referencia a san Gregorio Magno, cuya memoria litúrgica se celebraba ese día.

Unidad fronteriza
Por su parte, la directora del Bachillerato Miguel Agustín Pro, Elia Rodríguez, agradeció al obispo y al diácono su presencia.
“Para nuestra comunidad educativa es fundamental generar vida y mostrar el amor de Jesús desde los estudios, el trabajo y las acciones cotidianas”, dijo la directora.
Como muestra de gratitud, la institución entregó al obispo un obsequio con el lema heredado de san Enrique de Ossó: “Todo por Jesús”, expresión que sintetiza el deseo de formar jóvenes capaces de pensar, sentir y actuar como Jesús.
Al concluir, monseñor Seitz subrayó el significado particular de la frontera que une a Ciudad Juárez y El Paso y afirmó que, aunque existe un río y una frontera política entre ambas ciudades, ninguna barrera puede separar a quienes comparten la fe en Cristo.
“Es un gran gusto ver este gran proyecto, esta gran escuela aquí”, expresó el obispo, celebrando la cercanía y unidad de las comunidades fronterizas.
Los directivos del plantel ofrecieron a los invitados un desayuno y después un recorrido por las aulas y las distintas áreas de la escuela.

































































