Claudia Iveth Robles

Con sentimientos encontrados, pero siempre recordando los buenos momentos que pasaron junto al padre Carlos Márquez, fieles de la comunidad de Nuestra Señora de la Paz se reunieron el pasado viernes 11 de mayo para participar en la misa de acción de gracias con motivo del tercer aniversario de su muerte.

Juntos recordaron  a quien fue párroco de la comunidad por 10 años, asesor del Movimiento de la Renovación y un gran amigo.

A la misa, celebrada por monseñor René Blanco, actual párroco de Nuestra Señora de la Paz, asisitó la hermana del padre Carlos, Bertha Márquez, quien agradeció a toda la comunidad por el amor que aún le prodigan a su hermano.

“Gracias por haberlo querido tanto, por haber trabajado con él, por sus atenciones y cariño”, dijo.

En su homilía, monseñor Blanco agradeció por la vida y el ministerio del padre Carlos, quien, dijo, fue un testimonio de alegría en el Espíritu Santo, de servicio y entrega total a su amada Iglesia.

“Lo que más recordamos todos de él, es que siempre supo comunicarnos la alegría de Cristo, la Alegría del Espíritu Santo… decía él que cada día que se levantaba le pedía al Señor la gracia  de sacar una sonrisa de todas las personas que encontrara en el camino… y Dios se lo concedió”, dijo monseñor Blanco.

Resaltó la presencia de los jóvenes en esa comunidad, ya que el padre Carlos siempre trabajó en la evangelización de muchachos y muchachas y en la promoción de vocaciones sacerdotales. Incluso, dijo, la vocación de varios sacerdotes de la diócesis nacieron del testimonio del padre Carlos.

Monseñor recordó el tiempo en que el padre Carlos Márquez cuidó al padre José Luis Domínguez, a quien le fue descubierto un tumor cerebral, y fue padre Carlos quien lo cuidó pacientemente y con mucho cariño en sus días de convalescencia hasta su muerte.

“Lo recordamos siempre como un hombre muy alegre…lleno de la alegría de Cristo resucitado”, puntualizó monseñor.

Al final, los fieles se abrazaron y compartieron durante algunos momentos más anécdotas vividas con el padre Carlos Márquez, quien sin duda permanece en la memoria de toda la comunidad católica de Ciudad Juárez.