Ana María Ibarra
Cuando una persona recibe un diagnóstico que indica la pérdida cercana de la propia vida o de un ser querido, comienza a transitar por un duelo anticipado.
Aunque suele vivirse desde el dolor y la incertidumbre, este proceso también puede abrir un tiempo para expresar afectos, resolver asuntos pendientes y crear momentos significativos.
Así lo señalaron las maestras en psicoterapia Blanca de la Torre de Alemán y Dianet Núñez.
“Cuando la despedida comienza antes de la muerte: Duelo en agonía prolongada”, fue el tema que expusieron las profesionistas.
Duelo anticipado
Por su parte, Dianet Núñez señaló que en el duelo anticipado participan tanto la persona enferma como sus cuidadores y familiares.
Mencionó que la posibilidad de una despedida próxima puede generar tristeza, pero también brinda la oportunidad de acercarse, decir: te amo, agradecer, conversar y compartir experiencias valiosas mientras sea posible.
“Hay despedidas que comienzan mucho antes de la muerte. Hay que vivir ese tiempo creando momentos buenos y procurando que la persona enferma pueda partir en paz, mientras sus seres queridos encuentran la mayor serenidad posible”.
La psicoterapeuta subrayó que el diagnóstico puede traer cambios físicos, de movilidad, pensamiento o memoria, y que la familia necesita aprender a relacionarse de nuevas maneras con quien vive la enfermedad.

“Es recomendable atender conversaciones pendientes y asuntos prácticos o legales, pues dejarlos sin resolver puede aumentar la carga emocional”.
No perder la esperanza
La especialista aclaró que reconocer la posibilidad de la partida no significa perder la esperanza ni renunciar al ser querido.
Hizo hincapié en el desgaste de quienes cuidan, ya que la familia puede permanecer unida y, al mismo tiempo, sentirse agotada.
“Somos seres humanos, no somos superhéroes. Debemos practicar la autocompasión, es decir, ofrecerse a uno mismo la misma bondad y comprensión que se brinda a otra persona afligida”, resaltó.
Señaló que reconocer el propio cansancio, abrazar las emociones y aceptar ayuda también forman parte del acompañamiento.
“El duelo anticipado no elimina la tristeza ni garantiza que el proceso sea sencillo, pero puede convertirse en una oportunidad para cuidar, agradecer y despedirse con amor”, concluyó.
Formas de vivir el duelo
Blanca de la Torre explicó que el duelo es una respuesta natural ante cualquier pérdida y que involucra a la persona en sus dimensiones emocional, física, mental y espiritual.
“Desde la logoterapia, las pérdidas y las despedidas forman parte de la vida cotidiana y, aunque duelan, pueden impulsar cambios y crecimiento. El duelo está presente todos los días de nuestra vida, porque vivir implica pérdidas y despedidas”, expresó.

Añadió que atravesar el dolor permite reconocer lo que una persona o experiencia dejó, aprender de ello y honrarlo al llevar a la propia vida los valores recibidos.
“Existen distintas formas de vivir el duelo. En el duelo sano, el dolor aparece en oleadas y, con el tiempo, disminuye, permitiendo continuar con la vida. En cambio, puede complicarse cuando se prolonga o aumenta y afecta la funcionalidad”, dijo.
Asimismo, mencionó que el duelo puede postergarse cuando la persona evita sentirlo, o manifestarse mediante síntomas que no relaciona con la pérdida.
Mencionó, además, los duelos traumáticos y aquellos que no encuentran suficiente reconocimiento social.
“Las etapas del duelo no deben entenderse como una secuencia obligatoria, pues las emociones pueden alternarse”.
Desde la logoterapia, planteó dos posibles actitudes: aceptar el dolor y buscarle sentido, o evadirlo y permanecer estancados.
“Debemos dejarnos sentir, permitirnos la vulnerabilidad y debemos saber que vamos a extrañar a esa persona, pero que merecemos buscar acompañamiento y ayuda”.
Cuándo buscar ayuda
El dolor por la pérdida de un ser querido necesita tiempo, acompañamiento y, cuando se prolonga o afecta el bienestar de la persona, requiere atención profesional.
Así lo señaló el doctor Antonio Moreno Leal, psiquiatra y terapeuta familiar, durante su exposición “Afrontamiento del duelo y cuándo buscar ayuda profesional”.

El médico destacó la importancia de reconocer y expresar las emociones que surgen ante una pérdida, en lugar de reprimirlas.
Compartió una experiencia familiar al relatar que su madre continuó llorando durante años por la muerte de un hijo, hasta que él mismo la animó a expresar su tristeza.
“Si tenemos dolor, hay que dejarlo ir”, expresó, al referirse también a sentimientos como el enojo.
“Manifestar el amor mediante palabras, abrazos y muestras de cariño fortalece los vínculos familiares y permite valorar la presencia de quienes nos acompañan”, añadió.
El psiquiatra dijo que ante un duelo que se vuelve difícil de sobrellevar, es importante buscar apoyo.
“Se puede recurrir al acompañamiento de sacerdotes, así como la atención de psicólogos, terapeutas y psiquiatras. Cuando es necesario, los profesionales de la salud pueden valorar el uso de medicamentos para atender síntomas relacionados con la depresión”, aclaró.
Aceptación y perdón
Igualmente abordó la dimensión espiritual de la pérdida desde su experiencia personal y sus creencias cristianas e invitó a los asistentes a mantener la esperanza en la vida eterna y a conservar el recuerdo de quienes han fallecido.
Asimismo, habló de la importancia de la aceptación y del perdón, especialmente cuando la muerte ocurre en circunstancias violentas.
“El perdón puede ayudar al bienestar de quien ha sufrido el daño, sin que ello signifique desconocer el dolor ocasionado por la pérdida”, reconoció.
El especialista concluyó con un llamado a no enfrentar solos el sufrimiento y a recurrir a los profesionales capacitados para acompañar el proceso de duelo.
“Los psicólogos, terapeutas y psiquiatras estamos para servirles, para apoyarlos y ser lo más útiles posible”, reiteró.

































































