Ana María Ibarra
El espacio de encuentro y formación que desde hace meses se realiza para jóvenes mujeres tuvo una edición especial. El pasado 15 de agosto el evento ‘Fe y Café’ que realizan las religiosas Clarisas Capuchinas, reunió a hombres y mujeres jóvenes para compartir la fe y conocer más acerca del carisma franciscano desde la experiencia de las religiosas y de un fraile invitado.
En el encuentro participaron alrededor de 15 mujeres y cinco varones.
Sor Amanda Selene, coordinadora de Fe y Café, dijo que la intención de hacerlo mixto fue mostrar las dos expresiones de la espiritualidad y carisma franciscano: la vida religiosa de las Capuchinas y la misión de los frailes menores, esto con la ayuda de fray Joanni de Jesús García Vega, OFMCap, procedente de Monterrey
Experiencia distinta
Karen Janer Leyva Morales, de 23 años, integrante de la parroquia de Santa Inés, acudió motivada por la oportunidad de conocer más sobre la vida de los frailes y su relación con las Clarisas.
Aunque ya había participado anteriormente en Fe y Café, esta edición representó una experiencia diferente.

“Tal vez conocemos un poquito lo que es la vida contemplativa de las capuchinas, pero de un fraile no. Entonces, conocer un poquito más de ellos, su misión y su carisma, creo que es otro nivel”
, compartió.
Momentos especiales
A lo largo de la jornada, los participantes realizaron dinámicas para conocerse, reflexionaron sobre su relación con Dios y la influencia de las amistades en la vida de fe, tuvieron un momento de adoración al Santísimo y participaron en actividades de convivencia.
Uno de los momentos centrales fue la reflexión sobre la florecilla número 15 de San Francisco, obra literaria que narra el encuentro entre San Francisco de Asís y Santa Clara.
A partir de este relato, muchachas y muchachos descubrieron cómo una amistad puede ayudar a acercarse a Dios, sin que ello signifique necesariamente compartir el mismo camino vocacional.
“Vimos como una amistad siempre te va a acercar a Dios, pero siempre tú tienes que seguir el camino que Dios te marque”

, explicó sor Amanda Selene.
Para Karen, ese aprendizaje fue uno de los frutos más valiosos del retiro. Más allá de conocer la espiritualidad franciscana, se llevó herramientas para fortalecer sus relaciones de amistad y vivir mejor su fe.
“Nos dejamos a veces mucho influenciar por esas amistades que realmente no nos ayudan a vivir bien nuestra fe. Me llevo ciertas herramientas que a mí me pueden ayudar en este aspecto de la amistad”
, señaló.
Tanto la hermana Selene como Karen, invitan a quienes desean compartir con otras jóvenes católicas, conocer distintas experiencias de fe y encontrar herramientas para seguir creciendo en santidad.
Para saber…
Fe y Café se realiza cada tercer sábado del mes en el Convento Cristo Rey, y está dirigido habitualmente a chicas de 15 a 35 años.































































