Diana Adriano
La comunidad de la parroquia Nuestra Señora de San Juan de los Lagos celebró a su santa patrona en una jornada de varios días festivos que incluyó oraciones, una romería rumbo al templo parroquial y celebración eucarística solemne con su tradicional kermés.
La romería se realizó el viernes 14 de agosto, cuando, entre cantos, oración y devoción mariana, los fieles de la comunidad de Nuestra Señora caminaron juntos desde la Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe con destino al templo ubicado en las calles La Cruz y Urique, de la colonia Anáhuac.
La imagen de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos encabezó el recorrido a bordo de un vehículo adornado con globos blancos y azules. Detrás de ella avanzaron monaguillos, servidores y miembros de la comunidad, acompañados por el padre Juan Herrera, párroco de la comunidad.
Durante aproximadamente una hora y media, los peregrinos recorrieron las calles y al llegar a la parroquia el padre Juan recibió a los peregrinos y roció con agua bendita a quienes participaron en la romería e ingresaron a escuchar la santa misa.
Ejemplo de Amor
En la homilía, el padre Juan invitó a los fieles a vivir su relación con Dios con alegría y a mirar en María un ejemplo de amor, entrega y confianza. Al respecto, expresó:
“Vamos a rezar más con todo el corazón y con toda la fe, para que Ella nos ayude a seguir a Cristo”
Invitó a los presentes a reconocer la alegría de saberse amados por Dios y acompañados por una madre que cuida de sus hijos, particularmente en los momentos de enfermedad, prueba, dolor o cansancio.
Igualmente destacó el significado de la peregrinación realizada por la comunidad, señalando que la Iglesia es un pueblo que camina y que está llamado a dar testimonio de su fe.
Misa solemne
El domingo 16 de agosto se realizó la misa solemne, que tuvo como invitado especial al padre Javier Gómez, quien durante diez años estuvo al frente de la comunidad como párroco y actualmente se encuentra jubilado en Casa Sacerdotal.

Acompañado por el diácono de la comunidad, Pedro Ogaz, el padre Javier habló en su homilía sobre la importancia de aprender a enfrentar los problemas de la vida desde la fe, evitando quedarse únicamente en la queja o el enojo.
La reflexión tomó como referencia la figura de la mujer cananea, quien acudió a Jesús buscando la sanación de su hija, perseverando siempre en su intención.
El padre Javier destacó:
“¿Qué tenía que hacer? Buscar solución. Y la solución era Jesús”
invitando a los fieles a reconocer las dificultades y buscar caminos para solucionarlas.
En el contexto de la fiesta patronal, el padre Javier presentó a María como modelo de intercesión y recordó que los católicos recurren a ella bajo diversas advocaciones, entre ellas Nuestra Señora de Guadalupe, la Virgen del Carmen, Fátima, y por supuesto su santa patrona.
De esta forma, exhortó a los integrantes de la comunidad a hacer de la intercesión una práctica constante.
Después de la celebración religiosa, la fiesta patronal continuó en el exterior del templo con un espacio de convivencia para las familias con venta de comida, juegos mecánicos y música.































































