La oración, una virtud de perseverancia

Hna. Guadalupe Flores, STJ/ directora del Colegio Latinoamericano

Para mí la mejor definición de oración nos la dice Santa Teresa de Jesús, maestra de oración, en el libro de la vida:  “Es tratar de amistad estando muchas veces a solas con quien sabemos nos ama”.

Sí, la oración es estar con Dios, con Jesús, entablar un diálogo, establecer una relación… es estar como con un amigo muy querido a quien le puedo contar lo más íntimo, lo muy mío. Gustar y disfrutar estar con Él, porque escucha y habla en acontecimientos, en el diario vivir.

Si las virtudes son capacidades que tienes para hacer el bien, la oración es una virtud porque este medio me ayuda a conocerme y conocerle, amarme y amarle y hacerlo conocer y amar, y nos hace ser mejores personas humanas y espirituales.

 

Hay diferentes formas de orar:

  1. Oración mental es la que tú dialogas con Jesús… platica con Él de todo eso que traes en tu mente y en tu corazón. Es estar con quien sabemos nos ama infinitamente, incondicionalmente.

Te puede ayudar a ‘estar’:

  • Iluminar alguna mandala (dibujo)
  • Escuchando música suave.
  • Escuchar una canción que te adentre en ti mismo y te encuentres con Él.
  • Escribir tus pensamientos y sentimientos.
  • Simplemente estar en silencio contemplando: a Jesús en el Sagrario, a la naturaleza… a las personas, una estampa que te inspire, etc…

 

2. Oración vocal es aquella que con la que te ayudas por medio de una oración establecida que la haces tuya como son:

  • Salmos
  • Padre Nuestro
  • Ave María
  • Rosario
  • Liturgia de las horas.
  • Cantar para Él.

Es importante tener un momento de iniciación de disponerte y ponerte en su presencia, sugiero esta oración de inicio:

“Padre lleno de misericordia yo sé que Tú me amas mucho, que estás presente en todo lugar, que estás aquí, dentro de mí, viendo mis más ocultos pensamiento y sentimientos.

Te pido tu gracia para hacer este rato de oración, ábreme a tu presencia, para conocerme y conocerte; revélame quién soy qué quieres de mí, para amarte siempre y hacerte conocer y amar por todos. Haz que como Santa Teresa, San Enrique de Ossó, Santa Teresa de Calcuta, San Ignacio de Loyola…( o decir un santo de tu devoción) me comprometa contigo en la construcción del Reino.” Amén

Esta oración te ayuda a acallar tus ruidos, a ponerte en la presencia de quien sabemos nos ama…

 

Para el momento de la oración Mental o vocal (tú eliges):

Puedes finalizar la oración con una:

  1. Petición
  2. Acción de Gracias

Otro medio que nos ayuda son las lecturas del día… ellas te invitan a ser y hacer lo que Jesús espera de ti, te confronta, te reafirma, te enseña. A través de estas lecturas conoces a Dios, a Jesús, su amor y su misericordia y te invita a servir, a darte, a estar atento de los demás, a amar a todos.

Pregúntate qué te quiere decir Jesús en la lectura del día, en algún texto evangélico… del Nuevo y del Antiguo Testamento.

 

La oración y otras virtudes

De la virtud de la oración se desprenden todas las otras virtudes porque con ella recibes luz para compartir y servir a los demás: Fe, Esperanza, Caridad, Justicia, Templanza, Fortaleza, Humildad.

Una verdadera oración también, dice Teresa de Jesús, deja ‘dejos’ y llama ‘dejos’ aquello que mejoras y haces el bien, para ti y para los demás: amar y servir, no criticar, no juzgar, hacer todo por Jesús… es ser capaz de andar en verdad, esto es una virtud.

 

Dios me ama

Un error es creer que hay un Dios castigador que provoca miedo, que no habla. Tenemos que estar seguros de que tenemos un Dios amoroso, misericordioso, que nos perdona y nos espera, nos quiere como estamos, como somos. Dios me ama.

Date tiempo de  escuchar porque orar no es hablar, hablar, hablar. La oración no es un monólogo, es un diálogo es un saber estar. Quien persevera alcanza a ser persona de oración.

 

Santos que nos enseñan la virtud

Los santos son personas de oración porque escucharon y pusieron en práctica el amor, la justicia, la verdad y así extendieron y construyeron Reino:

* Teresa de Jesús maestra de oración, reformadora, fundadora, Doctora de la Iglesia.

* Ignacio de Loyola fundador, inspiración de Ejercicios Espirituales.

* Francisco Javier, misionero.

* Francisco de Asís, fundador y una opción por la pobreza.

Teresa de Calcuta… y muchos más.

A orar se aprende orando. Debemos aprender a  hacer silencio interior, reconocer que Él nos habita, que está dentro de nosotros  y nos compromete a construir Reino y hacer el bien a todos.

 

 

 

 

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