Ana María Ibarra
Ante cualquier pérdida, el ser humano experimenta una respuesta natural como es la tristeza y el dolor, que lo llevan a entrar en un proceso de duelo.
Este proceso involucra a todo el ser humano, pues es un dolor que lo siente en el cuerpo, en la mente e incluso en lo espiritual.
Hablando específicamente de la pérdida de un ser querido, los dolientes experimentan reacciones emocionales, sintomatologías físicas, llegan a su mente miles de preguntas y el espíritu se resiente.
Para reflexionar cada uno de estos aspectos, y en el marco de la celebración cristiana de los fieles difuntos el 2 de noviembre, presenta las exposiciones que médicos, terapeutas y sacerdotes impartieron durante el Simposium "Sanando un corazón en duelo, después de una pérdida significativa", el pasado sábado 24 de octubre, en un evento organizado por la parroquia San Mateo.
Los expositores forman parte de la Fraternidad Filosófica y la Fraternidad de Cardio psicología, que tiene la misión de impulsar reflexiones públicas sobre diferentes temas que impactan a la comunidad.
En el citado simposium, los ponentes fueron el doctor Jesús Cadena de Santiago, cardiólogo; las maestras en psicoterapia, Blanca de la Torre y Dianet Núñez; el psiquiatra Antonio Moreno Leal, psiquiatra y los sacerdotes Francisco García, licenciado en Filosofía, y Freud Cuéllar, párroco de Sagrado Corazón de Jesús.
A continuación, las reflexiones de cada uno de ellos.
Cómo cuidar al corazón en duelo
El duelo por la pérdida de un ser querido no solo provoca sufrimiento emocional y espiritual; también puede repercutir en la salud física. Así lo explicó el doctor José de Jesús Cadena de Santiago, cardiólogo, durante su charla “El corazón de la persona en duelo”, en la que llamó a reconocer las señales de alerta y cuidar el organismo durante este proceso.

“Todas nuestras emociones pasan por el corazón”
dijo el especialista al inicio de su alocución, en la que señaló que algunos pacientes llegan a consulta con arritmias e incluso con infartos que no habían identificado, pues atribuyen las molestias a otras causas o se acostumbran a vivir con ellas.
El médico explicó que, ante una pérdida, es común descuidar la alimentación, el descanso, los medicamentos y el control de la presión arterial o la glucosa. Hay un aumento en el consumo de café o tabaco.
“Todo eso es lo que precisamente va dañando nuestro corazón”
advirtió.
Señales para tener en cuenta
Entre las señales que no deben ignorarse, el doctor Cadena mencionó el dolor u opresión en el pecho, la falta de aire, el cansancio al caminar y los latidos irregulares, incluso durante la noche.
“Si aparecen síntomas como dolor intenso en el pecho, sudoración o dificultad para respirar, es importante buscar atención médica urgente y no asumir que se deben únicamente a la tristeza”
señaló.
Al referirse al llamado síndrome del corazón roto, el médico subrayó que sus efectos no son solo emocionales, sino que pueden manifestarse físicamente y requieren valoración médica, por lo que destacó la importancia de que familiares y amigos estén atentos a quienes atraviesan un duelo, para ayudarles a no abandonar sus cuidados de salud.

“El duelo no se los puedo yo quitar, ese lo tenemos que vivir, transitar por él. Lo que sí podemos hacer es que sea más llevadero y evitar que el proceso deje daños físicos en el corazón”
Cómo cuidarse y cuidar
Asimismo, el cardiólogo mencionó que existen estudios, como el monitoreo cardíaco de 24 horas, que permiten registrar el ritmo del corazón y detectar alteraciones que requieren evaluación. Su uso debe determinarse según la valoración médica de cada paciente.
El especialista recordó que el acompañamiento no significa exigirle a la persona que supere pronto la pérdida, sino que se trata de permanecer cerca, observar cambios en su estado físico y animarla a solicitar ayuda profesional cuando lo necesite.
“Buscamos que el corazón quede íntegro, sin un daño, mientras que logramos procesar ese duelo”
El cardiólogo invitó a no normalizar las molestias físicas y a pedir ayuda cuando sea necesario.
“Acompañar al doliente y atender su salud, puede contribuir a que atraviese esta etapa sin descuidar su bienestar”
concluyó.
Duelo en una muerte Súbita
La muerte inesperada de un ser querido puede dejar a sus familiares frente al desconcierto, el dolor y una serie de preguntas que parecen no tener respuesta.

Sobre este proceso hablaron las maestras en psicoterapia clínica Blanca de la Torre Cadena y Dianet Núñez Ramos, durante la charla “Duelo en muerte súbita”, en la que abordaron el impacto traumático de estas pérdidas y la importancia de aprender a acompañar a quienes las viven.
Lo que sucede
En un primer momento, Blanca de la Torre explicó que, a diferencia de una enfermedad que permite anticipar la despedida, la muerte súbita llega sin aviso y puede provocar incredulidad, miedo y una pérdida de la sensación de seguridad.
“Además del duelo, la persona debe afrontar el trauma de una experiencia violenta o inesperada”
señaló.
Ante preguntas como “¿por qué a mí?” o “¿y si hubiera hecho esto?”, la especialista invitó a comprender que no siempre es posible cambiar el desenlace.
“Nos debemos dejar sentir lo que sentimos. Cada persona vive su duelo de manera única y necesita tiempo para aceptar una vida distinta después de la pérdida”
afirmó.
Qué hacer
Por su parte, Dianet Núñez destacó que las reacciones que aparecen ante una situación extraordinaria, aunque parezcan extrañas, son parte de una respuesta humana al impacto.

“Abrázate y piensa que es normal lo que hayas hecho, o también lo que hayas dejado de hacer. Evita hacerte juicios contra ti mismo y reconoce que se actuó con los recursos disponibles en ese momento”
exhortó.
La psicoterapeuta explicó que la culpa puede prolongarse cuando la persona repasa una y otra vez lo ocurrido y se reprocha por no haber previsto la muerte del ser querido.
“Es recomendable escuchar a quien se siente culpable, en lugar de limitarse a decirle que no tuvo responsabilidad. Es válido expresar la tristeza, necesitar distancia o no estar preparado para recibir muestras de afecto”
resaltó.
Ayuda necesaria
Ambas especialistas destacaron la importancia de buscar apoyo cuando el dolor impide realizar las actividades cotidianas.
“Cuando hay aislamiento perjudicial o se presentan dificultades persistentes para dormir, hablar con personas dispuestas a escuchar, recurrir a profesionales y atender las necesidades básicas son acciones que pueden ayudar durante el proceso”
dijo.
Recomendó evitar frases como “el tiempo todo lo cura” o “la vida sigue”, que pueden resultar insuficientes para quien está sufriendo.
“En su lugar, se puede acompañar con paciencia, ofrecer ayuda concreta y permitir que cada persona avance a su propio ritmo. Todas las emociones son válidas. Los invito a cuidarse y a permitirse recorrer su camino sin exigirse superar la pérdida antes de estar preparados”
concluyó.

































































