Ana María Ibarra
En distintas parroquias de la Diócesis de Ciudad Juárez, los Equipos Parroquiales de Animación Pastoral (EPAP) han comenzado a dar pasos para llevar a la práctica una nueva manera de vivir y organizar la acción pastoral.
A varios meses de iniciado el proceso, tres comunidades coinciden en que, aunque existen retos, a través de la sectorización, la formación de redes de mensajeros y la entrega de cartas a las familias, han logrado acercarse a la gente de sus sectores para escuchar, identificar necesidades y buscar caminos para acompañarlas. Tal y como debe hacer la Iglesia.
El padre Alfonso García, Vicario de Pastoral, señaló que los Equipos Parroquiales de Animación Pastoral (EPAP) ayudan a animar, organizar y articular la vida pastoral.
Convencido de que la presencia de estos equipos es un paso importante en el camino de la Iglesia diocesana, expuso:
Los EPAP pueden convertirse en espacios concretos donde sacerdotes y laicos aprendamos a caminar juntos, organizarnos, compartir responsabilidades y buscar juntos los caminos que mejor respondan a la realidad de nuestras comunidades.
Señaló que este camino puede ayudar a la sinodalidad de la diócesis y no quedarse solo en un ideal, sino que vaya dando forma a la manera cotidiana de vivir y de realizar la pastoral.
La metodología prospectiva busca ayudarnos a pasar de una pastoral que solamente responde a las necesidades inmediatas, a una pastoral que conoce su realidad, discierne y construye responsablemente el futuro que queremos alcanzar.
Por tal motivo, el padre Alfonso anima a las parroquias que ya cuentan con su EPAP a perseverar y fortalecerlo, aun cuando el proceso sea lento y con dificultades.

Y a aquellas comunidades que todavía no lo han conformado, las invitamos a dar los primeros pasos. Estamos aprendiendo y caminando juntos. Lo importante es no detenernos.
Qué son
EPAP significa Equipo Parroquial de Animación Pastoral. Se trata de una estructura que busca ayudar a la comunidad parroquial a caminar de manera organizada y corresponsable en su misión evangelizadora.
El material de formación utilizado para este proceso plantea dos dimensiones: ser y quehacer del EPAP. A partir de ellas se desarrolla una metodología que contempla, entre otros elementos, la pastoral de multitudes, la sectorización, la red de mensajeros y la carta dirigida a los cristianos y a las familias.
En la práctica, el EPAP acompaña el caminar pastoral de la parroquia, favorece la comunicación y el trabajo conjunto y ayuda a orientar los esfuerzos hacia un mismo objetivo. El párroco mantiene la responsabilidad pastoral de la comunidad, mientras que los integrantes del EPAP colaboran en la animación y puesta en marcha de este proceso.
Más que convertirse en un ministerio adicional, el desafío consiste en que el EPAP ayude a integrar y animar la vida de la parroquia, favoreciendo una Iglesia que no espere solamente a que las personas lleguen al templo, sino que salga a buscarlas.
Sus inicios
El camino que llevó a la conformación de estos equipos forma parte de un proceso diocesano más amplio.
El 9 de junio de 2025, Presencia informó sobre la convocatoria de la Vicaría de Pastoral a una Asamblea de Formación en Metodología Prospectiva. La invitación surgió después de concluir el periodo de tres años del entonces Plan Diocesano de Pastoral y ante la necesidad de evaluar, actualizar y renovar el camino pastoral de la diócesis.

La asamblea, realizada en julio de ese año, buscó formar a agentes de pastoral para leer los signos de los tiempos, identificar los desafíos de la realidad y discernir juntos el camino que debía seguir la Iglesia diocesana. Participaron sacerdotes, laicos, religiosas, religiosos y diáconos, con la intención de involucrar a las distintas comunidades en la planeación pastoral.
Posteriormente, el proceso dio paso a la conformación del Equipo Diocesano de Animación Pastoral (EDAP) y a la invitación a los párrocos para integrar sus propios Equipos Parroquiales de Animación Pastoral.
Las primeras reuniones de los EPAP comenzaron hacia noviembre de 2025 y en febrero de 2026 se realizó una segunda reunión de seguimiento. Desde entonces, cada parroquia ha ido avanzando de acuerdo con su propia realidad, enfrentando dificultades y descubriendo también frutos.
Es precisamente en ese caminar en el que aparecen tres experiencias que, aunque diferentes entre sí, tienen un punto de encuentro: la necesidad de salir al territorio para conocer y acercarse a las familias y sus habitantes.
En siguientes post o publicaciones, presentamos cada uno de esos esfuerzos en las parroquias El Señor de la Misericordia, San Francisco de Asís y Santa María de la Montaña.
Mismo camino, distintas realidades
Las experiencias de estas tres parroquias muestran que la conformación de los EPAP no ocurre de la misma manera en todas las comunidades. Algunas cuentan con una experiencia misionera previa que facilita ciertos pasos; otras enfrentan mayores dificultades para reunir mensajeros o para explicar a sus propios servidores el sentido de esta nueva estructura.
Sin embargo, al salir al territorio aparece un punto común: las familias tienen necesidades y muchas veces esperan que alguien se acerque a escucharlas y acompañarlas.
Los EPAP tienen todavía varios retos por delante: redes de mensajeros qué consolidar y comunidades que necesitan conocer mejor el proceso. Pero en las cartas entregadas, en las conversaciones con las familias y en los encuentros que empiezan a surgir en los sectores, las parroquias encuentran señales de que la tarea pastoral también puede comenzar en la puerta de una casa.
El desafío ahora es perseverar, trabajar unidos y mantener viva la mirada hacia quienes están dentro y fuera de la comunidad parroquial.































































