En la parroquia San Francisco de Asís, el proceso comenzó a partir de una charla convocada por su párroco, el padre Alfonso García, en el Seminario, a la que fueron invitados integrantes de la comunidad parroquial y de una de sus capillas.
A partir de ese encuentro, el párroco comenzó a identificar a quienes integrarían el EPAP. El equipo quedó conformado por siete personas, entre ellas servidores con experiencia y conocimiento del territorio parroquial.

En este caso, la sectorización no representó una dificultad, pues uno de los integrantes ya había participado años atrás en la división territorial de la parroquia.
La red de mensajeros, en cambio, ha representado un reto mayor. Aun así, el equipo cuenta actualmente con 56 personas y se encuentra en la entrega de la sexta carta.

Grandes motivaciones
Para Norma Pacheco, integrante del EPAP, la motivación principal para continuar es lo que han encontrado al acercarse a las familias: personas que necesitan ayuda, oración, la presencia de un sacerdote y acompañamiento.

El territorio parroquial es extenso y está dividido en sectores identificados con nombres de santos. En torno a las fiestas patronales de cada sector se celebran misas, se realizan peregrinaciones y participan danzantes. Posteriormente, la comunidad del sector acude al templo para una celebración comunitaria y es recibida por el párroco.
De esta manera, el trabajo territorial comienza a generar también espacios de encuentro entre los propios habitantes.
“Ya entendimos que tenemos que ser una Iglesia en salida”
afirmó Norma, al explicar que el objetivo es buscar al hermano que se ha alejado y atender las necesidades que se van descubriendo.
Para ella, el proceso requiere el esfuerzo de toda la comunidad y el acompañamiento del sacerdote. Su llamado a las parroquias que todavía no comienzan es a no desanimarse y confiar en que, con la participación de todos, el camino puede avanzar.






























































