Por Diana Adriano
Con una reflexión sobre la Asunción de la Santísima Virgen María, cuya solemnidad se celebra el 15 de agosto, integrantes del Apostolado de la Divina Misericordia participaron en un retiro que se realizó el pasado sábado primero de agosto en la parroquia Nuestra Señora de la Consolación.
El encuentro reunió a aproximadamente 75 integrantes del movimiento, quienes participaron en la celebración eucarística y en un espacio de reflexión, en el cual el padre Manuel Bañuelos, párroco anfitrión, les invitó a profundizar en el ejemplo de la Madre de Dios como modelo de obediencia y servicio.
Orar por los demás
Durante su tema, el padre Manuel exhortó a los participantes a imitar las virtudes de la Virgen María, quien es ejemplo de constante fidelidad.

El padre nos animó a continuar con nuestro servicio y a ser como la Virgen María, quien a través de la oración descubrió la voluntad de Dios y la pudo cumplir.
Compartió Rigoberto Ángel Montañez, coordinador diocesano del Apostolado de la Divina Misericordia.
Dijo que la reflexión sacerdotal también les hizo recordar que su misión como apostolado es orar por los demás, especialmente por los más necesitados, así como:
Permanecer en comunicación con Dios para discernir su voluntad y transmitirla a la comunidad.
Expresó.

Invitados al Apostolado
Como se recordará, los retiros forman parte del programa anual de actividades que el Apostolado organiza desde el inicio del año.
Cada mes tenemos un retiro y en esta ocasión correspondió realizarlo en la parroquia Nuestra Señora de la Consolación, donde el padre Manuel Bañuelos celebró la Santa Misa y posteriormente nos impartió el tema que nos ayuda con nuestro crecimiento espiritual.
Comentó el coordinador.
Destacó que el movimiento atraviesa una etapa de gran entusiasmo, ya que además de los retiros mensuales, realiza encuentros semanales donde los integrantes estudian la Palabra de Dios y fortalecen su crecimiento espiritual y la fraternidad entre los miembros.

Tratamos de corregir aquellos detalles que a veces nos alejan de Dios y encontramos fortaleza en nuestros hermanos, porque muchos vivimos situaciones similares y podemos aconsejarnos mutuamente.
Señaló.
Finalmente, Rigoberto Ángel extendió una invitación a quienes deseen conocer el Apostolado de la Divina Misericordia y participar en sus actividades.
Nuestro carisma es la oración y nuestros retiros están abiertos a cualquier persona, no solamente a quienes ya forman parte del movimiento. Si después nace el deseo de integrarse, con gusto los orientamos hacia el grupo más cercano a su parroquia.
Concluyó.































































