Ana María Ibarra
Familias buscadoras mantuvieron encendida la memoria de sus seres queridos durante la velada “Luz para encontrarles”.
Con una luz encendida, los rostros y nombres de quienes permanecen desaparecidos, familias buscadoras y personas solidarias realizaron la velada que comenzó a las 7 de la tarde del sábado 29 de agosto y concluyó a las 7 de la mañana del domingo 30 de agosto, Día Internacional de las Personas Desaparecidas.

Durante doce horas, la música, la poesía, la oración, la reflexión y diversas actividades se convirtieron en formas de mantener viva la memoria y de acompañar a quienes buscan a un ser querido.
“Entre todo este inmenso dolor que causa la desaparición, tenemos que encontrar esperanza para mantenernos fuertes y unidas con las demás familias que están pasando por lo mismo”, expresaron los organizadores al leer un pronunciamiento.
Recordaron que en México son más de 132 mil las personas desaparecidas; en Chihuahua la cifra supera las 4 mil 800 y en Ciudad Juárez son más de mil 170.

«Detrás de cada nombre, existe una familia que espera y que enfrenta incertidumbre, dolor y, en ocasiones, riesgos y señalamientos», mencionaron.
Nombrarlos por justicia
Una de las actividades fue el “Árbol de la esperanza” donde las familias pegaron sobres blancos con las fotografías y datos de sus seres queridos. En pedazo de papel escribieron, dibujaron o pintaron algo que evocara la vida de su familiar.

Los sobres fueron colgados en un pequeño árbol al alcance de las personas solidarias que los acompañaron, para que pudieran conocer sus historias.
También se inauguró el “Oasis de la esperanza”, un espacio entre árboles donde fueron colocadas placas con los nombres, fechas y lugares de desaparición de algunas personas, incluidas aquellas que fueron localizadas sin vida.
“Nombrarlas, es también una forma de exigir verdad, justicia y memoria”, señaló una de las organizadoras.

Ser Iglesia samaritana
Durante la velada, el padre Francisco García dirigió un momento de oración y meditación a partir del pasaje evangélico de la oveja perdida: ¿Quién de ustedes, si tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las 99 y va a buscar la que se le perdió hasta encontrarla?
“Todos ustedes son buscadores. Madres, padres y hermanos que salen cada día en busca de sus seres queridos”, expresó el sacerdote quien llevó un cirio pascual y lo dejó encendido durante toda la noche.
En la oración pidió fortaleza para las familias e interpeló a la sociedad y a la Iglesia por las veces en que han sido indiferentes ante esta realidad.
“Perdón por acostumbrarnos a las desapariciones de nuestros hermanos y hermanas y normalizar esta realidad. Concédenos la gracia de ser tu Iglesia samaritana que se conmueve hasta las entrañas por las situaciones de injusticia, acompañando con nuestra oración, dando consuelo con nuestras acciones y siendo sensibles al dolor levantando la voz.”, oró el padre Francisco.
En esas doce horas también hubo lectura de poesía, esculturas, y la proyección del documental sobre los murales del memorial. La velada concluyó con una exigencia que permanece abierta: no olvidar a quienes faltan.
“Contra el olvido luchamos, ¡Hasta encontrarles!”.
Familias de desaparecidos

































































