Diana Adriano
Con 25 años de historia, servicio y vida comunitaria, la parroquia Todos los Santos celebró el pasado viernes 28 de agosto la clausura de su Año Jubilar, una jornada en la que los fieles dieron gracias por el camino recorrido.
La celebración fue presidida por el padre Amadeo Ruiz, párroco de la comunidad, quien invitó a los presentes a reconocer que la historia de la parroquia ha sido construida gracias al esfuerzo y la entrega de muchas personas que, a lo largo de los años, han sembrado para que hoy otros puedan cosechar los frutos de ese trabajo.

Por las nuevas generaciones
Al recordar los orígenes de la comunidad, el sacerdote dijo que cuando algunos de los actuales feligreses eran todavía jóvenes, el terreno donde hoy se encuentra la parroquia era diferente y en sus alrededores todavía podían encontrarse espacios dedicados al cultivo y a la actividad ganadera.
A partir de esta imagen, el padre Amadeo comparó la vida de una comunidad de fe con el trabajo de un agricultor: es necesario sembrar constantemente para que pueda existir una cosecha. Explicó que, de la misma manera, quienes recibieron la fe de generaciones anteriores tienen ahora la responsabilidad de continuar transmitiéndola.

Este es la dinámica del agricultor: si deja de sembrar, se acaban las cosechas
fue una de las reflexiones compartidas durante su mensaje, en el que llamó a los fieles a no dejar de trabajar por la comunidad y, especialmente, a preguntarse dónde están las nuevas generaciones que deberán tomar el relevo.
Transmitir con testimonio

Durante su homilía, el padre Amadeo retomó el ejemplo de san Pablo y su misión evangelizadora para recordar que anunciar a Cristo nunca ha sido una tarea sencilla. A pesar de las dificultades, explicó, la respuesta debe ser mantener vivo el amor por el Señor y asumir con responsabilidad la misión de comunicar la fe.
En este sentido, hizo un llamado especial a los adultos y a las familias para no permitir que las nuevas generaciones crezcan alejadas del mensaje cristiano. Advirtió que, así como los hijos y nietos pueden recibir bienes materiales y tradiciones familiares, también necesitan recibir el testimonio de una fe vivida.
El Señor viene; hay que mantener la esperanza, la paciencia y la oración
fue el llamado que dejó a la comunidad al recordar la parábola de las diez vírgenes y la importancia de mantener encendida la lámpara de la fe.
Finalmente, el padre Amadeo invitó a los feligreses a continuar trabajando unidos, colaborando en las distintas actividades y servicios parroquiales, pues destacó que la vida de una comunidad no depende únicamente de sus sacerdotes, sino de la participación y entrega de todos sus integrantes.
Tras la celebración Eucarística, los miembros de la comunidad compartieron un pequeño convivio, poniendo así punto final a las actividades conmemorativas de este Año Jubilar por 25 años de camino como comunidad de fe.






























































