Blanca Alicia Martínez
Como obispo de una ciudad fronteriza, a monseñor José Guadalupe Torres Campos le tocó vivir una experiencia pastoral íntimamente ligada a la migración.
Tenía unos cuantos años como obispo de Ciudad Juárez, cuando, desde la Conferencia del Episcopado Mexicano recibió el nombramiento como encargado de la Dimensión Episcopal de la pastoral de la Movilidad Humana, cargo que desempeñó en dos periodos de tres años cada uno 2019-2021 y 2021-2024.
Para quienes colaboraron con él en esta dimensión, el trabajo de don José Guadalupe fue de grandes retos que no se avizoraban, pero para los cuales, sin duda, la visita del Papa Francisco sentó principios de fe y esperanza.
El padre Javier Calvillo, quien fue director de la Casa del Migrante en Ciudad Juárez y asistente del obispo en su encomienda episcopal, reflexionó cuatro aspectos del trabajo del obispo Torres Campos en esta área.
Lo primero es el trabajo binacional que se tenía con las diócesis de Las Cruces y El Paso y con sacerdotes de Nuevo Casas Grandes. Fue un trabajo fuerte, unido y muy valioso en todo el tema de la migración.
dijo.

En segundo término, el sacerdote destacó el bello regalo que recibió el obispo de la visita del papa Francisco.
El Papa Francisco hizo que todo el mundo pusiera sus ojos en Ciudad Juárez y se sacara el tema de la migración. Creo que el papa venía anticipando lo que después llegó, y que me lleva al tercer punto de mi reflexión.
expuso refiriéndose a los grandes retos que llegaron para esta frontera a partir de 2018.
Tremendos retos
Fue algo que nunca habíamos visto: las caravanas que llegaron, los migrantes en carpas en el Puente Santa Fe, en el Chamizal, en el Zaragoza. Una migración tremenda.
dijo el sacerdote.
Recordó cómo en esos años la Casa del Migrante, la Casa de Ejercicios, parroquias y otros espacios de Iglesia acogieron a miles de personas en movilidad por las disposiciones legales de Estados Unidos como el Título 42 o el Quédate en México. Y mencionó el sin número de abusos que se cometieron en contra de ellos.

Los secuestros, las balas de goma en el puente, el movimiento de haitianos en Catedral cuando entraron los policías a golpear, la desaparición de migrantes, el incendio, todo eso fue muy fuerte.
afirmó.
En este sentido, mencionó que al obispo le tocó un tiempo muy difícil, de grandes retos, cuando recibió el nombramiento como encargado de la Pastoral de la movilidad humana a nivel nacional, lo que representa el cuarto punto de su reflexión.
Pero igualmente consideró que, de alguna forma, con su visita, el papa vino a recordar que Dios está presente en medio de las dificultades de la frontera, gracias a lo cual se pudo hacer “un trabajo muy impactante” en la atención al fenómeno migratorio.
Vea todo el trabajo que se hizo en Catedral, en Anapra, en la Casa del Migrante. Creo que, aunque a Don Guadalupe le tocaron tiempos muy difíciles, de muchos retos, también le tocó un trabajo muy bonito.
expuso.
Destacó que el obispo don Guadalupe “se puso las pilas” y que con la gracia de Dios y la ayuda de muchos laicos, hombres y mujeres de buena voluntad, sacerdotes, religiosas, religiosos, todos en comunión con el obispo, se pudieron sacar adelante los retos en el tema de la migración.
Y todo esto dejó una una experiencia muy rica y valiosa, un legado para la Diócesis de Ciudad Juárez.
puntualizó.






























































