A propósito de la intención de oración del Papa para este mes de julio 2026, sacerdote de la Dimensión Episcopal de la Vida advierte sobre los riesgos de la ‘cultura del descarte’ y la normalización de la violencia en el país…
Presencia
La intención de oración del papa para este mes de julio es “por el respeto de la vida humana”.
En entrevista con Periódico Presencia, el padre Alejandro de Jesús Álvarez Gallegos, integrante del equipo de la Dimensión Nacional de la Vida en la Conferencia del Episcopado Mexicano, reflexiona sobre el llamado del Papa León XIV a proteger la vida en todas sus etapas, y los desafíos urgentes en el contexto nacional.
El sacerdote es máster en salud mental y tiene estudios en bioética, materia de la que es profesor en el Seminario Conciliar de Yucatán. Es coordinador de las Pastorales de la Vida, de la Salud y del Adulto Mayor en la Arquidiócesis de Yucatán.
Aquí la entrevista:
1. ¿Cómo se atenta hoy contra la vida humana? ¿Cuáles considera que son hoy las etapas más vulnerables y desatendidas en nuestra sociedad?
Hoy la vida humana enfrenta amenazas en todas sus etapas. Desde una perspectiva ética, podríamos decir que se atenta contra la vida no sólo mediante acciones directas que las destruyen, sino en general, cuando se generan condiciones que impiden vivir con dignidad.
Las etapas más vulnerables y algunas formas en las que hoy se atenta es por supuesto el aborto provocado, pero también la manipulación y destrucción de embriones en algunas prácticas médicas, la falta de atención médica adecuada durante el embarazo, la desnutrición y la violencia contra la mujer embarazada; ya cuando el niño nace, también la trata de menores, la explotación laboral, el abandono y el maltrato infantil.
También están las adicciones, el suicidio y los problemas de salud mental. En la etapa adulta, cuando se da la explotación laboral, la pobreza, la violencia familiar. En la vejez, muchas veces la falta de acceso a los cuidados médicos, la soledad y la exclusión a los ancianos. Y obviamente la falta de acceso a cuidados paliativos y atención integral.

En general hoy podemos decir que la vida prenatal es una de las etapas más desatendidas en nuestra sociedad. Las personas con discapacidad o situación de calle, que con frecuencia encuentran barreras para su inclusión. Los adultos mayores, muchas veces afectados por la soledad, el abandono; lo que decía el Papa Francisco, la llamada cultura del descarte.
2. Ante legislaciones y corrientes culturales (como el uso del lenguaje) que avanzan en sentido contrario a este principio, ¿cuál es el diagnóstico actual que hace la Dimensión Episcopal sobre el respeto a la vida en nuestro contexto?
La dimensión episcopal considera que en México vive una profunda crisis del respeto a la dignidad humana. Se manifiesta tanto en la violencia cotidiana como en cambios culturales y legislativos que hoy estamos viviendo. Podemos decir que entre los principales desafíos está la normalización de la violencia, el aumento de homicidios, las desapariciones, los feminicidios, la acción del crimen organizado, en la sociedad, la pérdida de la sensibilidad ante el sufrimiento humano, ante el dolor.
Retomando esta expresión del Papa Francisco de la cultura del descarte, la sociedad tiende a considerar prescindibles a quienes hoy parecen menos productivos o más vulnerables. El no nacido, el enfermo, las personas con discapacidades, los migrantes, los adultos mayores.
Con respecto a los cambios legislativos, la dimensión episcopal de vida ha expresado preocupación reiteradamente por la ampliación del acceso al aborto en diversos estados, las iniciativas relacionadas con la eutanasia o el suicidio asistido, la pobreza, la injusticia social que se vive. La vida humana enfrenta amenazas tanto directas como indirectas, por eso en la Dimensión Episcopal de vida insistimos siempre en que toda persona sea reconocida y protegida por su dignidad intrínseca, independientemente de su edad, de su condición de salud o situación social.
3. El Papa pide reconocer la vida «como un don de Dios». ¿Cómo proponer este respeto a la vida en sociedades secularizadas, donde no todos comparten la visión de la fe?
Ciertamente vivimos en una sociedad plural. Creo que el respeto a la vida puede proponerse a partir de la dignidad humana, universal. Todos tenemos una dignidad por el simple hecho de ser humanos.
Tenemos que estar favoreciendo el diálogo y nunca la confrontación. Testimoniar con obras. Creo que el argumento más convincente es el servicio concreto, el servicio a todos. Promover también el bien común.
La defensa de la vida incluye trabajar por mejores condiciones de salud, educación, seguridad, alimentación para todos, para todas las personas.

Debemos hablar un lenguaje accesible para que nos puedan comprender, para que el mensaje que damos sea un mensaje menos técnico y más humano, con más experiencia. Y, por último, creo que también respetar la libertad de conciencia de cada uno. Al final, el mensaje se propone, pero cada ser humano es libre de asimilarlo y ponerlo en práctica.
4. ¿Cómo debemos responder a los complejos desafíos de la defensa de la vida en situaciones extremas, como la violencia, la pobreza extrema o los migrantes en situación de riesgo?
Desde la perspectiva de la Iglesia Católica la respuesta a esos desafíos tiene que ser integral: Uniendo la defensa de la vida, la promoción de la dignidad humana, la justicia social, defender toda la vida sin excepción, pasar de la indiferencia a la cercanía, teniendo actitudes concretas de servicio, de caridad. Yo creo que es lo más importante es el testimonio que como Iglesia debemos dar, particularmente a los más pobres, a los que sufren, a los migrantes, a los enfermos, o sea, evangelizar. Me parece que es lo que hoy nos tiene que ocupar, porque es la principal misión de la Iglesia.
5. ¿Hay algunos proyectos o líneas de acción concretas de la Dimensión Episcopal durante este mes para impulsar la intención del Papa?
La dimensión episcopal tiene proyectos muy concretos y seguimos un plan trienal. Cada tres años se actualiza un plan, se renueva, se fortalece y todo el año, no solamente el mes de julio, todo el año estamos promoviendo acciones en defensa, promoción y anuncio de la vida de toda persona humana. No solamente del no nacido, sino de todas las etapas de la persona, no solo desde antes de nacer, sino pasando por su vida hasta la muerte natural. La dimensión episcopal de vida se trabaja los 365 días del año en promover y favorecer la vida humana.
6. ¿Cuál sería su mensaje para que las comunidades parroquiales se unen a esta intención de oración este mes?, ¿Cuál sería el paso más urgente que cada católico debería dar hoy en su entorno para ser un verdadero guardián de la vida?
Todos los agentes de parroquias o laicos en general, pero también sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas, diáconos, todos están llamados a ser misioneros de la vida, anunciadores, evangelizadores de la belleza, de la dignidad de la vida humana en todas sus etapas. Y bueno, la recomendación es siempre formarse, conocer y ponerse a disposición de sus coordinadores, de sus párrocos, de sus obispos para que puedan ser agentes que favorezcan siempre la belleza de la dignidad, particularmente con su testimonio.
Para saber…
De acuerdo a Datos del Gobierno de México, se estima una tasa de 33 abortos anuales por cada 1,000 mujeres en edad reproductiva, lo que representa cerca de un millón de abortos inducidos al año en el país.
































































