Edward Pentin/Vaticanista
Afrontar un mundo marcado por una división cada vez más profunda, un sufrimiento generalizado y una crisis de sentido fueron los principales temas de discusión durante la sesión inaugural del consistorio extraordinario de cardenales, celebrada los días 26 y 27 de junio en el Vaticano.
Los 178 cardenales que participaron en el consistorio de dos días, desarrollado con un formato sinodal, hablaron de la creciente polarización dentro de las sociedades. Algunos señalaron que esta suele verse alimentada por la desinformación y agravada por una comunicación digital que dificulta, en lugar de favorecer, un diálogo auténtico.
El tema de la primera sesión fue: “¿En qué clase de mundo estamos llamados a anunciar el Evangelio?”. Como las deliberaciones se realizaron a puerta cerrada, la Oficina de Prensa de la Santa Sede proporcionó a los medios una síntesis de las discusiones.
Muchos desafíos
El Vaticano informó que los cardenales hablaron de las tensiones políticas, la fragmentación social y el aumento de la violencia, tanto a nivel interpersonal como en los conflictos internacionales.
Muchos cardenales también señalaron la falta de respeto hacia las minorías religiosas y étnicas, expresando una preocupación particular por el aumento del antisemitismo y de la hostilidad contra los cristianos en diversas partes del mundo.
Los cardenales participantes en el consistorio también hablaron del individualismo extremo, de la crisis de la familia y de la soledad que afecta tanto a los ancianos como a los jóvenes, la cual consideran causa de males aún mayores, como el aumento de los suicidios y del consumo de drogas.

“En este contexto, hubo un amplio debate sobre los jóvenes, también en relación con las crisis económicas, financieras y del mercado laboral”, señala la síntesis del Vaticano.
“En el centro de muchas intervenciones estuvo la conciencia de un sentimiento generalizado de desconfianza, fatalismo e impotencia frente a las instituciones, la democracia y el futuro, relacionado también con la caída de la natalidad, el aumento de los grupos criminales, la delincuencia juvenil y el narcotráfico”, continúa el texto.
“A este respecto, varios grupos destacaron el papel del secularismo, la pérdida de los valores trascendentes y espirituales, y la pérdida del sentido de la vida; señalaron que la difusión de un sentimiento de cansancio y la ausencia de una perspectiva sobre la verdad reflejan una incapacidad para reconocer la alteridad y construir relaciones”.
Varios grupos señalaron un sentimiento generalizado de desconfianza hacia las instituciones, incluidos los sistemas democráticos, acompañado de un creciente fatalismo sobre la posibilidad de lograr cambios significativos.
La migración, un tema destacado
El fenómeno de la migración recibió una atención especial. Aunque reconocieron los desafíos que plantea, los cardenales subrayaron la necesidad de respuestas humanas y cristianas, que incluyan políticas eficaces de integración y el rechazo de las actitudes excluyentes.
Varios grupos observaron que los migrantes pueden ser una fuente de renovación y bendición para las comunidades de acogida cuando son recibidos adecuadamente.
También se mencionaron la degradación ambiental, la corrupción y las dificultades de la vida en los grandes centros urbanos como factores que contribuyen a las penurias que enfrentan hoy muchas personas.

El papel de la Iglesia
El Vaticano informó que, en todos los grupos, existió la convicción compartida de que la Iglesia tiene un papel vital que desempeñar para responder a estos desafíos.
Los cardenales subrayaron la necesidad de que la Iglesia se presente como una “madre”, una presencia acogedora y compasiva, capaz de reconocer sus propios errores y, al mismo tiempo, ofrecer sanación y reconciliación. Esto incluye una renovada atención a la vida parroquial, considerada un ámbito clave para fomentar la comunidad y el encuentro.
En un momento en que muchas instituciones atraviesan una crisis de credibilidad, los cardenales afirmaron que la Iglesia está llamada a hablar con autoridad moral sobre cuestiones relacionadas con la dignidad humana, la paz y el bien común. Sugirieron que esa credibilidad se construye de manera más eficaz mediante la cercanía a quienes sufren.
Los jóvenes fueron descritos como personas que experimentan una creciente sed del Evangelio. La Iglesia, afirmaron los cardenales, debe acompañarlos de cerca, ofreciéndoles tanto orientación como esperanza.
Esperanza en la sinodalidad
La síntesis del Vaticano señaló que la Iglesia “ve cómo la sinodalidad es un camino providencial para que la Iglesia y la humanidad encuentren las respuestas que el mundo busca”. También indicó que el testimonio de la caridad, especialmente por parte de los fieles laicos, fue destacado como un poderoso medio de evangelización.
Los cardenales señalaron signos de esperanza en la piedad popular, la educación y la vida de fe de los creyentes comunes. Indicaron que, incluso en contextos donde los cristianos son una minoría, el testimonio de la Iglesia resulta especialmente significativo.

Según la síntesis del Vaticano, los esfuerzos por promover el diálogo y la paz, incluidas las iniciativas ecuménicas e interreligiosas, fueron considerados esenciales para contrarrestar la violencia y la división. También se destacó la oración como una fuente fundamental de fortaleza para estas iniciativas.
Presencia del papa
Aunque un consistorio de cardenales de este tipo ha sido tradicionalmente una oportunidad para que el Papa escuche las preocupaciones de todos los cardenales, el Pontífice estuvo ausente durante la sesión de los grupos de trabajo y regresó posteriormente para dirigirse a la asamblea tras la presentación de los informes de los grupos.
El Vaticano informó que el Papa agradeció a los cardenales sus aportaciones y reiteró la importancia del diálogo y de la participación.
El Pontífice observó que la soledad y el sufrimiento generalizados en el mundo actual constituyen un desafío directo para la Iglesia. Su respuesta, afirmó, debe consistir en invitar a todas las personas a la comunión, no sólo abriendo las iglesias y celebrando los sacramentos, sino también creando oportunidades y experiencias de encuentro.
“Si no estamos ciegos”, dijo el Papa, “es verdad que hay muchísimo sufrimiento”.
El Vaticano indicó que se espera profundizar estas reflexiones, ofreciendo orientaciones más claras sobre cómo la Iglesia bajo el pontificado de León XIV pretende afrontar lo que, según afirmó, muchos participantes describieron como uno de los períodos más desafiantes de la historia reciente.
(Publicado en Aciprensa)
Para saber…
El Consistorio es una asamblea solemne o reunión del Colegio de Cardenales convocada y presidida por el Papa para tratar asuntos de gran importancia o para crear nuevos cardenales. En 2026, el Papa León XIV ha convocado dos consistorios extraordinarios en el Vaticano con el objetivo principal escuchar y dialogar con el Colegio Cardenalicio sobre temas de interés.































































