Ana María Ibarra
Reconocer las heridas que han marcado su vida, identificar las falsas ideas que pueden surgir a partir de ellas y reencontrarse con la propia identidad desde la mirada de Dios fue parte del proceso vivido por los asistentes al retiro de sanación organizado por el movimiento Regnum Christi y realizado del 21 al 23 de agosto en Ciudad Juárez.
“ID: Recuerda quién eres”, fue el título del encuentro de fe, sanación y renovación espiritual, que reunió a 190 personas de Ciudad Juárez, Chihuahua, Monterrey, El Paso, Chicago y Atlanta.
Durante tres días, los asistentes hicieron una pausa en su vida cotidiana para volver a lo esencial y comprender su identidad, su dignidad y su historia desde la mirada amorosa de Dios.

Con los temas, los momentos de oración, las reflexiones, los silencios y el acompañamiento espiritual, cada persona miró su propia historia desde la perspectiva de Dios, reconociendo sus heridas, pero también descubriendo su valor, abriendo el corazón a la acción sanadora y transformadora del Espíritu Santo.
Vivir la Verdad
Susana Ayala, consagrada del Regnum Christi desde hace 30 años y dedicada a tiempo completo a predicar en retiros, explicó que la experiencia busca ayudar a las personas a descubrir la verdad sobre quiénes son.
A través de los años, las experiencias dolorosas y los traumas pueden llevar a una persona a construir una identidad basada en falsas creencias. Una herida de abandono, por ejemplo, puede hacerle pensar que está sola, que nadie la comprende o que no tiene a nadie.

Por ello, el retiro ofreció herramientas para reconocer los traumas, identificar las heridas y creencias que surgieron de ellas, con la intención de que aprendieran a soltar, perdonar a quienes pudieron haberlas ocasionado y escuchar a Dios para descubrir nuevamente la verdadera identidad.
El objetivo es que viviendo en la verdad vivamos en la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
El retiro estuvo dirigido a un público mixto y reunió a jóvenes, adultos, matrimonios y personas que acudieron con familiares o amigos. Muchos llegaron con temor o a la defensiva. Sin embargo, conforme avanzó el retiro, se abrieron a experimentar momentos de oración, perdón e intercesión.
La misa de clausura fue presidida por el padre Alberto Izquierdo, L.C., acompañado por los padres Hugo Montes y Francisco Cepeda, también Legionarios de Cristo.

En la homilía, a la luz del Evangelio, el padre Alberto planteó la pregunta de quién es Jesús para cada uno y, a partir de ella, quién es cada persona para Dios.
La experiencia del retiro permite acercarse a heridas y situaciones dolorosas en las que Dios puede hacerse presente para sanar y transformar.
Durante un momento de oración, el sacerdote relató haber sentido una profunda paz después de que un intercesor colocara sus manos sobre sus hombros.
Supe que no estaba solo. Somos invitados a dar continuidad a lo vivido en este retiro, permitiendo que Dios siga actuando en nuestras vidas. Saben que cuentan con Jesús, la Iglesia y una comunidad capaz de acompañarse y orar unos por otros.
































































