Recuerda que mañana con el miércoles de Ceniza inicia la Cuaresma. Y este día es ayuno obligatorio, al igual que el viernes santo.

 

Claudia Iveth Robles/ Agencias

“El ayuno es una práctica de la vida cristiana que tiene por objetivo unirse a Cristo, en su persona y misión, y forma parte del combate espiritual”.

Así lo explico el padre Benjamín Cadena, párroco de San Pedro y San Pablo al animar a los fieles de la Diócesis de Ciudad Juárez a disponerse a vivir la Cuaresma en la práctica de este sacrificio que representa uno de los pilares de este tiempo litúrgico.

Al explicar la importancia del ayuno, el teólogo moral dijo que éste integra la personalidad del creyente en lo humano-espiritual para que tenga más gobierno de sí y pueda vivir concentrado en el proyecto de Dios y su voluntad.

“Es muy eficaz en la lucha contra el mal en todos los campos de la vida, a la vez que hace crecer al hombre en la virtud y lo dispone al mejor servicio del prójimo atacando el egoísmo de raíz”, expuso.

Pero el sacerdote aseguró que el ayuno debe ir acompañado de oración a Dios, así como de práctica de misericordia, de promoción de justicia y de paz.

 

Anuncio y denuncia

El padre Benjamín dijo que el ayuno cristiano es central a la vida del creyente en cuanto, unido al mandamiento del amor, que es núcleo de la Ética y la Espiritualidad cristiana, tiene un sentido de anuncio y denuncia.

“Anuncia la primacía del reino como absoluto de Dios y su justicia”, explicó.  

“Todo ha de estar en relación a este anuncio y obra de Jesús. Y denuncia la idolatría de los consumismos, los politicismos y las propuestas esclavizantes y enajenantes de la conciencia y del espíritu del hombre”, abundó.

De acuerdo al padre Benjamín, el ayuno libera las energías del hombre de toda esclavitud y lo pone al servicio de la liberación de sus hermanos, “pues los dioses de este mundo quieren esclavos, pero Jesús quiere hombres y mujeres libres”, dijo.

“Y esto lo hace la fuerza del amor, no la ideología”, aclaró.

 

Abstinencia

Por otra parte dijo que la abstinencia es un término “de más pobre significado”, pero no por ello se le debe restar importancia, pues al final de cuentas la abstinencia está unida al ámbito del ayuno y es ahí donde cobra relevancia.

Como se sabe, la abstinencia como el ayuno son signos penitenciales determinados por la Iglesia Universal (cánones del 1250 al 1253). Se realizan todos los viernes del año y todo el tiempo de Cuaresma.

La abstinencia de carne ha de guardarse todos los viernes de Cuaresma -siempre y cuando estos no coincidan con alguna solemnidad litúrgica; y el ayuno más la abstinencia cada Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.

Sobre la penitencia, el Código de Derecho Canónico, en su numeral 1249, dice: “Todos los fieles, cada uno a su modo, están obligados por ley divina a hacer penitencia; sin embargo, para que todos se unan en alguna práctica común de penitencia, se han fijado unos días penitenciales, en los que se dediquen los fieles de manera especial a la oración, realicen obras de piedad y de caridad y se nieguen a sí mismos, cumpliendo con mayor fidelidad sus propias obligaciones y, sobre todo, observando el ayuno y la abstinencia, a tenor de los cánones que siguen”.

 

30 formas de ayunar en Cuaresma

 

  1. Ayune de pensamientos negativos.
  2. Ayune de comer por comer, esto es, ni siquiera se moleste en probar algo que no necesite comer.
  3. Ayune de trabajar demasiado. Descubra su personalidad al margen de su trabajo.
  4. Al menos un día de la Cuaresma, ayune de todo, excepto líquidos (primero verifique esto con su doctor).
  5. Ayune de ver su programa favorito durante una semana o durante toda la Cuaresma.
  6. Ayune del ruido. Mantenga el silencio en casa durante una hora por la mañana y por la noche, como una forma de dar la bienvenida a la presencia de Dios en su vida y en su hogar.
  7. Ayune de llenar su agenda de actividades. Deje un tiempo libre.
  8. Ayune de las fiestas y bullicios.
  9. Ayune de los hábitos aparentemente inofensivos pero que lo meten en problemas.
  10. Ayune de la luz. Siéntese cerca de una vela y apague las luces de su casa y póngase en oración. Recuerde que Jesús es la luz del mundo.
  11. Escoja un día para que ayune de utilizar aparatos electrónicos.
  12. Ayune de juzgar a los demás. Mientras intenta evitarlo, note la frecuencia con que se siente inclinado a este comportamiento a lo largo del día.
  13. Ayune de dejar todo para después. Si tiene una responsabilidad, pídale a Dios que le ayude a cumplirla.
  14. Ayune de llamadas telefónicas irrelevantes durante un día.
  15. Ayune de escuchar música para que se dé tiempo de escuchar los sonidos de la naturaleza que lo rodea.
  16. Si tiende a aislarse de los demás, ayune de los comportamientos que lo separan de los otros.
  17. Ayune de silenciar la alarma de su reloj. Levántese apenas suene y dedique ese tiempo a la oración.
  18. Ayune de comer postres.
  19. Ayune de comprar. No compre absolutamente nada, por ningún medio, durante un día.
  20. Si es posible, ayune de conducir rápido. Utilice un medio alternativo de transporte, ya sea caminar, tomar el autobús o utilizar su bicicleta
  21. Ayune del bullicio, de la distracción, promueva el silencio.
  22. Ayune de criticar a los demás verbalmente o en silencio. Procure entenderlos.
  23. Ayune de enviar correos electrónicos o mensajes de texto por lo menos un día.
  24. Ayune de estarse quejando. Descubra la cantidad de veces que se ve tentado a quejarse.
  25. Ayune de evadir los problemas o de ahogarse en un vaso de agua, dependiendo de su tendencia.
  26. Ayune de estarse comparando con los demás. Esto lleva a la desolación y la separación de los demás, en lugar de sentirnos uno sólo en Dios.
  27. Ayune de buscar el reconocimiento por lo bueno que hace.
  28. Ayune de preocuparse. Confíe en Dios.
  29. Ayune por un día de la necesidad de controlar parte de su vida, como el control remoto, por ejemplo.
  30. Ayune del hábito, sustancia, práctica o actitud que obstaculiza su crecimiento en su relación con Dios. Usted sabe, en el fondo de su corazón, cuál es.