Ana María Ibarra
Cientos de fieles acudieron a la conferencia “Desintoxica tu alma” impartida por el padre Ángel Espinoza de los Monteros, quien invitó a los asistentes a mirar el interior del corazón y reconocer aquello que los aleja de Dios.
La conferencia se realizó el pasado 27 de junio en el Gimnasio del Colegio de Bachilleres, y tuvo un objetivo recaudatorio para apoyar algunos proyectos de la diócesis.

Apoyo a proyectos
Victoria Porras y Felipe Medina López, maestros de ceremonias, presentaron a los sacerdotes organizadores, quienes explicaron algunos de los proyectos pastorales que impulsan en sus comunidades, así como pidieron oración y apoyo.
El padre Gustavo Balderas, párroco de Jesús Príncipe de la Paz, compartió los avances en la remodelación del templo parroquial, pero dijo que faltan la fachada del templo y remodelación de salones.

Por su parte, el padre Jorge Iglesias, responsable del Centro Católico de Evangelización (CECADE), presentó el proyecto de rehabilitación de ese espacio, con el propósito de reactivar plenamente su servicio pastoral para la formación y evangelización de los fieles.
Asimismo, el padre Jesús Salinas, párroco de El Señor de los Milagros, agradeció la respuesta de los asistentes y recordó que su comunidad parroquial continúa creciendo y afrontando el reto de construcción de espacios para atender a los fieles.
Conferencia

Al tomar la palabra, el padre Ángel Espinoza explicó que el propósito del encuentro era ayudar a descubrir las heridas y actitudes que contaminan el alma y dificultan el encuentro con Dios.
Dijo que las personas suelen preocuparse por la salud física, pero con frecuencia descuidan la vida espiritual, donde también existen enfermedades que requieren atención. Señaló a la carne, el mundo y el demonio como aquello que daña el corazón humano.
Para explicar las afectaciones de la carne, el sacerdote mencionó a la soberbia, la avaricia, la envidia, la ira, la lujuria, la gula y la pereza espiritual, como aquello que impide reconocer la necesidad de Dios.

Advirtió sobre las influencias culturales e ideológicas que pueden alejar a los cristianos del Evangelio cuando sustituyen a Dios por el poder, el dinero o el individualismo.
“Todo exceso es malo. Si no me sé abnegar en uno de los sentidos, tampoco lo haré en otras cosas. Vivimos un cambio del mundo. Parece que vamos para adelante, pero vamos para atrás”, señaló.
Por otra parte, dijo, el demonio es quien está siempre detrás del ser humano para destruirlo.
Propuesta
El sacerdote propuso fortalecer la vida interior mediante la práctica de las virtudes y el encuentro cotidiano con la Palabra de Dios y el Catecismo de la Iglesia Católica.
“El conocimiento de la fe ayuda a discernir y afrontar los retos del mundo actual. Es importante la oración constante, la vida sacramental y la lucha espiritual como medios para permanecer firmes en Cristo”, concluyó, invitando a los asistentes a revisar la propia vida y reconocer aquello que necesita ser sanado para permitir que Dios transforme el corazón para vivir con mayor libertad, paz y esperanza.
































































