Tras un emotivo viaje a la cuna de la Guerra Cristera en México, una reliquia de primer grado del santo mexicano José Sánchez del Río, fue traída a Ciudad Juárez y colocada en la capilla del Divino Niño de las Palomitas, en Loma Blanca, donde fue acogida con gran cariño por la comunidad del Centro de Catequesis Las Alitas y la comunidad de la parroquia San isidro Labrador.
Esto ocurrió el pasado viernes 26 de junio, en una misa presidida por el padre Edgar Arellano, párroco de San Isidro Labrador, quien solicitó formalmente la reliquia del santo de origen michoacano, uno de los mártires de la Guerra Cristera en México.
Esta celebración representa un hito en la comunidad, en la que san Joselito, como se conoce a José Sánchez del Río, ha tenido un impacto muy especial en los jóvenes, a quienes se dedica “Las Alitas”, centro inspirado en el ministerio sacerdotal del padre Richard Thomas, quien está en proceso de beatificación
Devoción en Las Alitas
Gabriel y Lorena Rodríguez, coordinadores del Centro de Catequesis Las Alitas fueron quienes inicialmente tuvieron contacto con la vida de san José Sánchez del Río.
“Hace casi tres años nuestro amigo Santiago López originario de Sahuayo, Michoacán y con familia allá, nos presentó a San Joselito (como él y toda la gente de Sahuayo llama a San José Sánchez del Rio). Nos invitó a la fiesta del santo que se celebra el 10 de febrero. Fuimos y quedamos maravillados”, dijo Gabriel.

Compartió que luego de la visita, en Las Alitas comenzaron a difundir su vida y a venerarlo. Hacen su fiesta cada 10 de febrero y el año pasado los jóvenes del Centro ubicado en la Colonia Ampliación Loma Blanca hicieron la representación de su vida con una obra de teatro.
Luego comenzaron a hacer planes para que algunos jóvenes de la comunidad pudieran viajar a la tierra de san Joselito, pero no se dio. Y hace un año, el padre Edgar, quien atiende a esa comunidad, les dio la noticia de que haría una petición formal para tener una reliquia del santo.
“El pasado 10 de junio le notificaron que nos concedieron la reliquia, pero que debíamos ir en persona por ella, y a la brevedad posible. Fue inesperado, quisimos ir en grupo por ella y necesitábamos recursos…la Divina Providencia nos ayudó”, comentó Gabriel.
Cuna de la Guerra Cristera
Así, el pasado 22 de junio, un grupo de diez personas encabezadas por el padre Edgar, Gabriel y Lorena, viajaron a Guadalajara, y de ahí a Zamora, Michoacán, sede de la diócesis a la que Sahuayo pertenece.
Ahí mismo les entregaron la reliquia que hoy se resguarda en la capilla de Las Alitas: una parte de la clavícula del santo.

De Zamora, el grupo viajó a Sahuayo, considerado oficialmente el lugar del inicio de la Guerra Cristera en México. Ahí, su cronista e historiador les mostró la “ruta de los cristeros”, y los llevó al Panteón Municipal donde se encuentra la fosa común en la que depositaron a los muchos cristianos asesinados por el gobierno por causa de su fe.
“Recorrimos el camino del martirio de san Joselito (puedes leer la historia en la página 13 de esta edición) y de ahí nos fuimos a la parroquia de Santiago Apóstol en donde estuvo encarcelado San Joselito y donde se resguardan sus reliquias a un lado del altar mayor”, relató.
Gabriel recordó que en este mismo lugar Joselito le escribió a su madre la frase que es como su lema: “¡Nunca ha sido tan fácil ganarse el Cielo como ahora!”.
Recordó que en la parte final de su visita a Sahuayo acudieron a la Parroquia de Sagrado Corazón de Jesús donde -abajo del altar mayor- se encuentran las catacumbas en las que por 50 años permaneció el cuerpo de San Joselito.
“En este lugar aún se encuentran muchos de los hombres que murieron por la causa cristera. Muchos de los que eran capturados los llevaban a Sahuayo para asesinarlos, colgarlos y exhibirlos en los árboles de los caminos principales para así inhibir la expresión de la fe”, dijo Gabriel.
Recordó que la Guerra Cristera fue muy dura, pero sentó las bases de una fe inquebrantable que hoy caracteriza al pueblo mexicano.

Para saber…
Tras la misa de recepción de la reliquia, esta permanecerá en un relicario a la vista, aunque resguardada en cristal. Se expondrá en ocasiones especiales.
Su impacto de Juárez
En el Centro Las Alitas, san José Sánchez del Río ha provocado historias de conversión y fe, tal y como lo muestran estos testimonios:
“He aprendido de la valentía de Joselito, es un ejemplo para mi porque me enseña lo que es capaz un verdadero seguidor de Cristo”. Juan de Dios/20 años
Me siento afortunado de haber acudido a Michoacán. Fue una bendición muy grande haber ido por la reliquia de este santo, que para nosotros los jóvenes es un ejemplo a seguir. Angel Gabriel Trejo/ 18 años

Este proyecto ha sido un milagro y una sorpresa. Al llegar a Sahuayo fue muy impactante porque en todos los sitios estaba el monumento de Joselito. Sabíamos algo de él, pero cuando nos contaron la historia la gente que vive ahí, es otra realidad, un golpe que nos hace aumentar nuestra fe al ver que este niño dio su vida por Cristo, algo que hoy no muchos se atreverían a hacer. Joselito es un ejemplo”. María de Jesús Reyes/ 20 años
“Joselito nos enseña cómo dejar todo para seguir a Cristo, seguros de que seremos recibidos en los brazos del Padre. Esto me hace reflexionar en qué tanto tanto sacrifico para ir con Dios y hasta donde está mi fe. Creo que ha sido una experiencia muy valiosa”. Guadalupe Reyes
Ir por la reliquia a Michoacán fue muy bonita experiencia. Llevo a san José en mi corazón y me refleja mucho porque dio la vida por Cristo y por nuestra fe. Juan Manuel Hinojos/18 años
PIE DE FOTO, los que fueron a Sahuayo
Padre Edgar Omar Arellano Escalante
Gabriel Rodríguez Tejada

María Lorena Rodríguez
Magali Viviana Vargas
Ángel Gabriel Trejo Elizerio
Juan de Dios Alanís Ibarra
Juan Manuel Hinojos Valverde
Pamela Denisse Hinojos Valverde
Guadalupe Reyes Martínez
María de Jesús Reyes Martínez
































































