Ana María Ibarra
Después de diez días de actividades para celebrar el mes de las misiones, alumnos, padres de familia y personal docente, concluyeron las celebraciones con el rezo del Rosario Misionero y una kermés.
Desde el 20 de octubre hasta el pasado jueves 30 de octubre, alumnos, padres de familia y docentes del Colegio Tercer Centenario llevaron a cabo actividades relacionadas con el mes de las misiones.
Durante esos días realizaron ventas y una asamblea donde, al interior del plantel, los grupos representaron a los continentes con accesorios de colores y alguna bandera representativa.

El evento conclusivo de estas actividades se realizó el jueves 30 con el rezo el Rosario Viviente Misionero, formado en el patio escolar con globos de colores que representaban a cada uno de los continentes.
Fueron los mismos alumnos, desde preescolar hasta sexto de primaria, quienes rezaron los Padres Nuestros y las Aves Marías junto con el Gloria.
Al concluir el Rosario, los globos, que ya se encontraban amarrados, fueron soltados al viento, elevándose ante reacciones de júbilo de los pequeños.

El padre Jaime Melchor, párroco de la comunidad de Cristo Rey, que se encuentra a un costado del plantel, agradeció a las Misioneras Guadalupanas, religiosas a cargo del colegio, por la invitación y motivó a los niños a vivir su ser misionero.
“El papa Francisco, de feliz memoria, decía que hay que llevar la alegría del evangelio a los otros”, dijo el sacerdote.
Tres niños de distintos grados fueron los elegidos para llevar a su casa la imagen de la Virgen de Guadalupe, misma que estará peregrinando por las casas de los alumnos.
“María nos enseñó cómo llegar a Cristo, como amarlo. Con esta imagen, tienen la encomienda de llevar la Palabra de Jesús. En su casa, en la escuela y a dónde quiera que vayan presenten a Jesús con su alegría, con sus palabras. Pidamos a nuestra Madre que nos siga acompañando y bendiga este colegio”, expresó el padre Jaime para enseguida bendecir las imágenes y los Rosarios.
Para concluir, disfrutaron de antojitos que los padres de familia y maestras pusieron a la venta.

































































