Ana María Ibarra
Agradecido con Cristo por haberle llamado a ser su sacerdote, monseñor José René Blanco Vega, celebró el pasado 20 de diciembre su 48 aniversario sacerdotal acompañado de familiares, amigos y de su comunidad parroquial de El Santísimo Sacramento. 
Con alegría y devoción, como lo hace desde hace 48 años, monseñor José René Blanco celebró la Eucaristía para dar gracias a Dios por el don del sacerdocio, recordando los inicios de esa gracia que Dios le concedió.
«En 1977 Dios me concedió la gracia inmensa de ser ordenado sacerdote por nuestro obispo don Manuel Talamás Camandari en nuestra santa iglesia Catedral. Hoy, 20 de diciembre, se cumplen 48 años de vida y ministerio sacerdotal”, recordó.
Monseñor René agradeció a Dios no solo por su sacerdocio.

“Agradezco que, en esta Santa Eucaristía, en esta acción de gracias al Padre, unidos a su Hijo amado, en la alegría del Espíritu Santo, nos unamos para darle gracias a Dios no solo por lo que Dios me ha conseguido con su sacerdocio, sino por lo que ha concedido a cada uno de nosotros en nuestra propia vida, porque es justo y necesario que le demos gracias a Dios en toda circunstancia”, expresó monseñor citando la segunda carta de San Pablo.
Y añadió: “Esta es la voluntad de Dios. Pidamos en esta noche esta gracia a Dios nuestro Padre, de seguir cada día más de cerca a nuestro Señor Jesucristo en su vida eucarística llenos de la alegría del Espíritu Santo”.
Lleno de amor a la Eucaristía, monseñor René señaló que vivir este sacramento es un privilegio para todo cristiano ya que es una manifestación hermosa del amor del Padre y una gracia, al ser la oración de unión con Cristo resucitado.
«Cada día que me ha permitido la gracia de celebrar in persona Christi, es el Señor que en su sacerdote se transforma en Él. No nos cansemos, como nos exhorta San Pablo, de dar gracias a Dios y pidamos la gracia de celebrar cada Santa misa con fe”, dijo.

Monseñor recordó que recién ordenado sacerdote como primera misión fue enviado como formador al Seminario Regional de Teología y estando de vacaciones con su familia, al celebrar su primera Eucaristía encontró unas palabras escritas en un trozo de madera.
“Había estas palabras: sacerdote de Cristo, celebra esta Eucaristía como si fuera la primera, la única y la última. Cada uno de nosotros puede recibir este mensaje como verdaderos discípulos y celebrar la Eucaristía como si fuera la primera, la única y la última”, concluyó.
En palabras del diácono permanente, colaborador de esa comuidad, la comunidad agradeció a Dios por la vida y ministerio de monseñor René Blanco, por su entrega y compromiso.

“Esta parroquia del Santísimo Sacramento se llena de alegría por estos 48 años de vida sacerdotal y damos gracias a Dios por su ministerio, pero también hoy queremos darle a usted las gracias por su sí generoso a la vida consagrada, por su alegría, por su sacrificio, por su dedicación, su empeño, entusiasmo, por su abnegación en el servicio a la comunidad”.
Al concluir la celebración, la comunidad ofreció una cena en honor de su párroco.

































































