Diana Adriano
Después de la Santa Misa de acción de gracias por el ministerio episcopal de monseñor José Guadalupe Torres Camps en Ciudad Juárez, celebrada el 13 de julio en la parroquia El Señor de la Misericordia, sacerdotes, religiosas y cientos de fieles se trasladaron a la explanada del Seminario Conciliar de Ciudad Juárez para participar en un festejo organizado en honor del obispo.

El recinto fue preparado para recibir a los asistentes con una convivencia que permitió a la comunidad expresar su cariño hacia quien durante once años guio a la Iglesia de Ciudad Juárez.
La explanada lució completamente llena, con familias enteras, integrantes de grupos parroquiales y y de movimientos que se dieron cita para compartir este momento especial. Incluso, muchas personas permanecieron de pie debido a la gran asistencia.

Recibido entre aplausos
A su llegada, don Guadalupe fue recibido entre aplausos y al son del mariachi, que interpretó diversas melodías mientras el obispo saludaba a los presentes. Monseñor Torres se mostró visiblemente alegre y conmovido por las múltiples muestras de afecto, recorriendo el lugar para saludar de cerca a quienes acudieron a despedirse y agradecerle su cercanía pastoral.

Durante el festejo de despedida, los asistentes disfrutaron de una taquiza preparada para la ocasión, mientras convivían en un ambiente familiar. Más tarde se presentó un grupo de danza folclórica que ofreció un colorido programa de bailes tradicionales mexicanos.
A lo largo de la convivencia, el obispo dedicó tiempo para tomarse fotografías con todas las personas que se lo solicitaron. Pacientemente saludó a familias, niños, jóvenes, adultos mayores y grupos enteros de las comunidades que se hicieron presentes.

Los asistentes coincidieron en agradecer la disponibilidad de monseñor José Guadalupe para responder al nuevo llamado que Dios le ha confiado.
Con oraciones y buenos deseos, encomendaron el inicio de esta nueva etapa de su ministerio episcopal, reconociendo el legado de cercanía, sencillez y servicio que deja en la Diócesis de Ciudad Juárez.

En frases…
En nombre de los hermanos maristas, la comunidad del Instituto México, estamos muy agradecidos por su cercanía, su sencillez, su actitud pastoral para con toda la diócesis, el presbiterado, los fieles, el mismo instituto y lo único que le deseamos es el mejor de los éxitos en su nueva misión como obispo de Ecatepec. Dios lo bendiga, cuente con nuestras oraciones.

Hno. Esteban González, FMS/Instituto México de Ciudad Juárez
Monseñor: En nombre de todos los seminaristas, le agradezco por su cercanía con esta casa de formación, la cual se refleja en su presencia en los martes de burritos, festejos y Eucaristías. Oramos por usted.

José Mendoza, seminarista
En nombre de la comunidad de clarisas capuchinas, le agradecemos con amor fraterno por su sencillez, su escucha y su aprecio por nuestra vida contemplativa y que con su ejemplo de fe nos ha ayudado a caminar unidas a la Iglesia. Nos quedamos con gratitud en el corazón y tenga la certeza de que nuestras oraciones lo acompañan y le seguirán sosteniendo en este nuevo reto. Que Dios, la Virgen y Santa Clara lo acompañe.

Sor Eva María Guerrero Hernández, CCR
Queridísimo y excelentísimo Sr Obispo: Gracias por ser un pastor cercano, un guía sabio y un amigo verdadero. Hoy, con el corazón dividido entre la gratitud y nostalgia, agradezco su entrega en nuestra comunidad. Su cercanía y testimonio han dejado huella en cada uno de nosotros. Aunque nos duele su partida, nos alegra saber que en Ecatepec reciben a un pastor excelente. Lleve consigo nuestro cariño y oración. Que Dios lo siga bendiciendo y le conceda frutos abundantes en esta nueva misión. Se le quiere.

Dra. Suky Quintana/fundadora Centro
Tanto yo como mi familia damos gracias a Dios por estos más de once años de nuestro señor obispo don José Guadalupe, como nuestro padre y pastor en Ciudad Juárez. Extrañaremos este tiempo de cercanía, convivencia y bendición. Nos genera tristeza su partida, pero tenemos confianza en que Dios lo precede en su nueva encomienda de servir a una nueva diócesis que le espera con gran alegría. No le deseamos más que bendiciones. Seguiremos orando por usted.

J. Manuel Aranda Casas/ Diácono permanente






























































