Dr. Alfredo Morales González/Ortodoncista
En el ser humano existe una tendencia natural al desorden y a la degradación tanto a nivel psicológico (desorden interno) como físico-social (desorganización de sistemas y culturas). Se aplica a cómo los sistemas humanos, incluyendo la mente, el cuerpo y la sociedad, tienden hacia estados de mayor caos y menor organización con el tiempo, a menos que se invierta energía para mantener el orden.
La entropía social se manifiesta como desorden y desintegración en una sociedad, y sus ejemplos incluyen la falta de confianza en las instituciones, el aumento de la desigualdad, la corrupción, la desinformación a través de la propaganda, y la crisis económica. Otros ejemplos son la disfunción de sistemas políticos o educativos, la prevalencia de la venganza sobre la justicia, la pérdida del sentido ético, y el malestar social generalizado.
Existe una propensión al caos y muchas veces una incapacidad para el diálogo crítico. Y quizás usted ha atravesado situaciones negativas indescriptibles, al punto de que ha abandonado sus sueños. Está a la deriva en la vida, aceptando cualquier cosa que reciba. Incluso la huida de la ética es también indicador de la entropía social.
La verdad es que no importa cuántos reveses hayamos vivido, sin fe es imposible ver todo lo bueno que tenemos enfrente, lo que Dios tiene preparado para nosotros. Mantengamos la esperanza viva y nunca abandonemos nuestros sueños. Debemos entender que Dios nos ayudará siempre en la vida, no nos dejará solos, pero somos nosotros quienes tomamos la decisión final.
“Si ustedes no creen en mí, no permanecerán firmes”. Isaías 7, 9
Es por eso que la fe debe ser una realidad en tiempo presente, recordando que nuestro carácter se desarrolla en momentos difíciles y nada de lo que hacemos es sorpresa para Dios, ya que la misericordia y la solución de Dios estaba ahí desde antes que apareciera el problema.
Nuestras vidas necesitan ser inspiradas, infundidas, llenadas de nuevo con la bondad de Dios todos los días. Manténgase hoy lleno de esperanzas, mantenga su fuego encendido en la gracia para enfrentar cualquier reto y la fortaleza para superar cualquier adversidad.
Debemos aprender a escoger los pensamientos correctos. Podemos elegir creer y confiar en la palabra de Dios. La fe debe ser una realidad en tiempo presente. Es fácil creer que Dios está dirigiendo nuestros pasos cuando recibimos lo que esperamos y estamos “en la cúspide”, pero necesitamos entender que el Señor dirige nuestros pasos aun cuando las cosas no parecieran ir a nuestro favor. Debemos aprender a mantener una buena actitud en medio del caos y la confusión, con la seguridad de que Dios nunca nos abandonará.
































































