Diana Adriano
Con motivo de la solemnidad de San Lorenzo, patrono de los diáconos, los diáconos permanentes de la Diócesis de Ciudad Juárez se reunieron el pasado 10 de agosto en la Capilla de Adoración Perpetua de la parroquia Divina Providencia para participar en una celebración eucarística y encomendar su ministerio a la intercesión del santo mártir.
La Santa Misa fue presidida por el padre Miguel Lorenzo Cisneros Rodríguez, responsable de la formación inicial de los aspirantes al diaconado permanente y de la formación permanente de los diáconos permanentes.

Semilla del Reino
La homilía estuvo a cargo del padre Leonardo García, quien destacó que esta celebración representa una fiesta para toda la comunidad diocesana, al recordar a San Lorenzo como copatrón de la Iglesia diocesana y como modelo para quienes han recibido la vocación al diaconado permanente.
“Y toda nuestra diócesis estamos de fiesta con San Lorenzo, que es copatrón de nuestra Iglesia diocesana. Y la Iglesia hoy también celebramos el día del diaconado permanente”, expresó.

Durante su reflexión, el sacerdote explicó que el diaconado permanente constituye una vocación específica dentro de la Iglesia, distinta del diaconado transitorio que reciben los seminaristas antes de ser ordenados presbíteros. Señaló que, como toda vocación, nace de los dones y carismas que Dios concede a su Iglesia para ponerlos al servicio de los demás.
El padre Leonardo recordó que cada integrante de la Iglesia, desde su propia vocación y estado de vida, recibe la misión de llevar la semilla del Reino a todos los rincones.
“El Señor confía en cada uno de nosotros: en el obispo, en el presbítero, en el diácono, en el casado, en el soltero, en el viudo, en la viuda; confía el Señor la tarea de llevar la semilla del Reino a todos los rincones”, afirmó.

Renovar su compromiso
En este sentido, invitó a los diáconos permanentes a recordar con alegría el día de su ordenación y a renovar diariamente el compromiso adquirido con Dios y con la Iglesia. Comparó esta renovación con la fidelidad que los esposos cultivan cada día en su matrimonio, destacando que las promesas de la ordenación deben vivirse de manera constante y no solamente como un recuerdo del día en que fueron pronunciadas.
También llamó a los diáconos a vivir el servicio desde el despojo personal, dejando de lado el deseo de reconocimiento, aplauso o protagonismo. Recordó que el ministerio diaconal tiene como centro el servicio y encuentra su modelo en Jesucristo, quien se despojó de sí mismo para ponerse al servicio de sus discípulos.
“Solamente abrazando la cruz podemos nosotros realizar cada día de nuestra vida el despojo total al estilo de Jesucristo”, señaló.
El sacerdote exhortó a los diáconos a no buscar reconocimiento por su ministerio, sino a servir con alegría, generosidad y entrega en las comunidades donde han sido enviados, reconociendo que es Dios quien los llama y capacita para servir a su pueblo.
La celebración permitió a los diáconos permanentes renovar su compromiso de servicio y encomendar nuevamente su ministerio a San Lorenzo, pidiendo su intercesión para continuar anunciando el Evangelio con valentía, alegría y generosidad.































































