Diana Adriano
La mañana del miércoles 15 de julio partió rumbo a la Ciudad de México, la Peregrinación Diocesana que cada año se dirige a los pies de la Morenita en la Basílica de Guadalupe. Desde temprana hora, cerca de 500 peregrinos se dieron cita en las instalaciones del Seminario Conciliar de Ciudad Juárez para iniciar este recorrido de fe que cada año reúne a familias enteras de ambos lados de la frontera.
La jornada comenzó a las 6:30 de la mañana con la celebración de la Santa Misa en la capilla central del Seminario, presidida por el padre Julián Badillo, coordinador de la Peregrinación Diocesana, quien encomendó el viaje a Dios y pidió por la seguridad de todos los participantes durante los días de recorrido.

Al concluir la celebración eucarística, los peregrinos abordaron los 10 autobuses que los trasladarán por distintos puntos del país antes de llegar al Tepeyac, donde se unirán a miles de fieles para manifestar su amor y devoción a Santa María de Guadalupe.
Una emoción presente
El padre Julián Badillo compartió su emoción por encabezar esta peregrinación, destacando que este año tiene un significado muy especial.

“Es la tercera peregrinación que me toca coordinar y, si Dios quiere, esperamos terminarla con bien. Es muy significativa porque es la última que atiende don José Guadalupe como obispo de nuestra diócesis, y eso la hace todavía más especial”
“Es una actividad muy noble porque viene gente de muchas partes, incluso de Estados Unidos. Participan familias enteras y ha sido una experiencia muy grata. La gente siempre está muy contenta, entusiasmada y espera cada año esta peregrinación»
Adiós de don Guadalupe

Como se sabe, el primer punto de esta peregrinación es el Cerro del Cubilete, en Guanajuato, donde se celebra la Santa Misa a los pies de Cristo Rey. Este es el último año en que don Guadalupe Torres la preside como obispo de Ciudad Juárez. Luego los peregrinos viajan a la Ciudad de México, donde, el viernes por la mañana, se realiza la tradicional caminata hacia la Basílica de Guadalupe junto con los Adoradores Nocturnos y otros grupos peregrinos.
En el Santuario los recibió el obispo don Guadalupe, para ofrecer oraciones a la Virgen Morena por las familias, las vocaciones, la paz y las necesidades de la Diócesis de Ciudad Juárez.
Después de su visita al Tepeyac, el grupo continuó su recorrido por distintos lugares de interés religioso y cultural, entre ellos Ixtapa y Morelia, para finalmente emprender el regreso a Ciudad Juárez, a donde llegarán el próximo.
Agradece
Antes de partir, el padre Julián agradeció la confianza de quienes este año decidieron formar parte de la peregrinación y dijo:
“Invitamos desde ahora a quienes quieran vivir esta experiencia el próximo año. Primero Dios, al regresar daremos a conocer el nuevo itinerario para que más personas puedan acompañarnos”






























































