Diana Adriano
Del 10 al 14 de noviembre se llevó a cabo en Cancún, Quintana Roo, el XXIII Congreso Nacional de Pastoral de Movilidad Humana, bajo el lema “Migrantes y refugiados; Misioneros de Esperanza”.

El evento reunió a representantes de diversas diócesis del país con el propósito de reflexionar sobre la realidad migratoria actual y fortalecer el compromiso pastoral hacia quienes viven en situación de movilidad.
En representación de la Diócesis de Ciudad Juárez participó el padre Francisco Bueno, director de la Casa del Migrante, quien compartió junto a otros agentes de pastoral experiencias y retos que enfrenta la Iglesia en su misión de acompañar y proteger a las personas migrantes y refugiadas.
Se contó con la participación del cardenal Fabio Baggio, quien reflexionó sobre el mensaje del Papa León XIV para la 111 Jornada Mundial del Migrante y Refugiado 2025 y el Jubileo de las Personas Migrantes.

Durante el segundo día del congreso se presentó el tema “¿Cuál es la influencia del Espíritu Santo en mi servicio pastoral?”, impartida por el padre Mauro Noriega, vicario de pastoral de la Diócesis de Cancún-Chetumal. En su intervención, el sacerdote destacó que toda acción pastoral debe estar inspirada en el Espíritu Santo y guiada por el Evangelio:
“Lo que hacemos debe tener una fuente; lo que hacemos lo ha de detonar alguien, y debe impregnar con su gracia todo lo que realizamos para que no sea mero activismo. Por eso, queremos hacer lo que hacemos cristianamente, inspirados por el Evangelio”, señaló.
El sacerdote recordó también que uno de los ejes transversales en este sentido es “Iluminar el cambio de época con la luz del Evangelio”, subrayando la necesidad de que todo servicio pastoral esté cimentado en la Palabra de Dios,

En el tercer día del encuentro se abordó el tema “La Pastoral de Movilidad Humana, Dilexi Te”, presentado por Monseñor Eugenio Lira, obispo de la diócesis de Matamoros-Reynosa, quien invitó a los participantes a ser una Iglesia compasiva, capaz de reconocer y defender la dignidad humana de cada persona migrante.
En su mensaje, Monseñor Lira exhortó a los asistentes a actuar con decisión y esperanza:
“Piensa en aquellos que te necesitan y, por favor, empuja el camión, aunque algo dentro de ti te diga que estás loco o loca, y aunque otros también te lo digan. Échale ganas con mucha constancia, porque Dios siempre te va a echar la mano; Él lo prometió y te ha dicho: ‘Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo’”, dijo.
El Congreso concluyó con un llamado a continuar construyendo comunidades de acogida y esperanza, donde los migrantes y refugiados sean reconocidos no sólo como destinatarios de la pastoral, sino también como auténticos misioneros de esperanza, que enriquecen a la Iglesia con su fe, su cultura y su testimonio de vida.


































































