Ana María Ibarra
Alegría y entusiasmo por compartir la fiesta de la Navidad, integrantes de la Vida Consagrada en la Diócesis de Ciudad Juárez realizaron su posada navideña el sábado 13 de diciembre.
El grupo de 50 religiosas de distintas congregaciones se reunieron en el salón de usos múltiples de la Casa Sacerdotal San Juan XXIII.

Regalos, cantos y convivencia fue lo que se vivió en este encuentro diocesano para celebrar la alegría de la Navidad y compartir un momento de fraternidad.
Fueron aproximadamente 50 religiosas las que acudieron al llamado que el equipo de la Dimensión de la Vida Consagrada, y su vicario, el padre Gregorio López, les hicieron para tener una tarde de cercanía, charla y festejo.
La reunión dio inicio en punto de las dos de la tarde con la comida, momento en que, además de disfrutar de los alimentos, las religiosas y religiosos compartieron platicas amenas.
El segundo momento de la reunión consistió en la petición de posada, momento emotivo que también disfrutaron las asistentes.
No podía faltar la diversión, y las religiosas se dispusieron a romper la piñata, dejando por un momento de lado las preocupaciones y el cansancio que la vida pastoral les hizo sentir durante el año.

Otra actividad dentro del programa fue la presentación de villancicos interpretados por cada comunidad religiosa, lo que motivó a todos a cantar y disfrutar de las melodías.
Los regalos se hicieron presentes cuando cada una de las asistentes entregó un regalo a otra religiosa, según se le designó previamente con la dinámica de intercambio. Este intercambio fue de manera personal.
Después, se llevó a cabo otro intercambio de regalos, esta segunda dinámica fue por comunidades, es decir, cada comunidad llevó un regalo a otra.
Esta dinámica generó abrazos de agradecimiento entre las hermanas.

Para relajar un poco la adrenalina y la euforia de los momentos vividos, las religiosas tuvieron momentos de apacible charla entre ellas para conocerse, aquellas que aún no se conocían, o para compartir sus carismas.
El festejo se fue cerrando a eso de las ocho de la noche, cuando nuevamente aparecieron los abrazos de felicitación por la Navidad que se aproximaba y el Nuevo Año que entraría días después.
El padre Gregorio López, Vicario de la Vida Consagrada, quedó agradecido con las hermanas Oblatas de Santa Marta que se encuentran en la Casa Sacerdotal, y con los directivos por haberles abierto las puertas para llevar a cabo su posada navideña 2025.


































































