Tras los acontecimientos en Venezuela el pasado 3 de enero, migrantes venezolanos radicados en Ciudad Juárez compartieron su sentir…
Diana Adriano
Con motivo de los recientes sucesos en Venezuela, derivados de la detención del presidente Nicolás Maduro por parte del gobierno de Estados Unidos, hecho que ha generado tensión política, incertidumbre social y reacciones encontradas dentro y fuera del país sudamericano, migrantes venezolanos que radican en Ciudad Juárez han comenzado a compartir su sentir, marcado por el dolor, la preocupación por sus familias y la esperanza de que este acontecimiento represente el inicio de un cambio tras años de crisis.
Su salida
Antonio Javier Silva Torres, migrante venezolano y actualmente feligrés de la parroquia El Señor de la Misericordia, compartió su testimonio sobre las razones que lo llevaron a dejar su país y la manera en que vive actualmente la situación desde la distancia.
Contó que llegó a Ciudad Juárez hace aproximadamente 20 años, luego de enfrentar represalias laborales en Venezuela por manifestar su postura política. Explicó que durante el gobierno de Hugo Chávez participó en el referéndum revocatorio al firmar en contra del régimen, lo que derivó en su despido de la empresa estatal de telecomunicaciones CanTV, donde laboraba en ese entonces.
“Firmamos para que se llevara a cabo el referéndum porque el pueblo quería un cambio, y tristemente, como ellos controlaban todo, nos corrieron por haber firmado en contra del gobierno”, expresó. Esa fue una de las principales razones que lo orillaron a migrar, llegando a México en 2005 tras recibir una oportunidad laboral.

Situación grave
Sobre la situación actual en Venezuela, Antonio Javier señaló que la realidad que se vive en el país es mucho más grave de lo que se conoce públicamente. Aseguró que existe un ambiente de temor, donde la población no puede expresarse libremente ni manifestar opiniones contrarias al gobierno, sin riesgo de ser detenida.
“Hay mucha gente que habla sin saber. Ahorita está prohibido decir algo en contra del gobierno, porque te meten preso. Hay grupos armados afectos al oficialismo que circulan por las calles, y la gente prácticamente está encerrada en sus casas; solo salen para comprar comida”, afirmó.
Dijo que el aumento de precios, la escasez de productos y la suspensión de actividades laborales han agravado la situación de miles de familias. Aunque su madre se encuentra actualmente con él en Ciudad Juárez, comentó que otros familiares permanecen en Venezuela, viviendo con incertidumbre y limitaciones.

Esperanzado, pide oraciones
Tras los sucesos del pasado 3 de enero en su país, el entrevistado dijo sentirse esperanzado pese a la dureza del panorama.
“Son 27 años de chavismo. Esto que yo viví fue algo leve comparado con todo lo que ha pasado el pueblo: hambruna, escasez, restricciones a las empresas. Pero creemos que este es el inicio, empezar a ver la luz al final del túnel, aunque todavía falta mucho proceso”, manifestó.
Finalmente, agradeció al pueblo mexicano por la solidaridad que ha mostrado hacia los migrantes venezolanos y pidió oraciones por quienes continúan sufriendo en su país. “Le pedimos a Dios que este proceso sea lo más corto posible y que termine de la mejor manera, por el bien común de Venezuela”, concluyó.

Duele desde lejos
Por otra parte, un migrante venezolano que actualmente se encuentra hospedado en la Casa del Migrante en Ciudad Juárez, y quien solicitó mantenerse en el anonimato, relató que abandonó su país hace aproximadamente dos años, no por persecución política ni problemas legales, sino debido a la severa crisis económica que enfrentaba.
“La situación estaba muy crítica económicamente. Los salarios no alcanzaban para nada, no rendían para cubrir las necesidades básicas”, expresó.
Dijo que esta realidad obligó a millones de venezolanos a migrar hacia distintos países, con la esperanza de encontrar mejores oportunidades, siendo Estados Unidos el destino soñado para muchos.
Señaló que realizó el trayecto completamente solo y que toda su familia —tíos, tías y demás parientes— permanece en Venezuela. Detalló que el recorrido hasta Ciudad Juárez le tomó alrededor de 42 días, viajando por tierra y agua, utilizando distintos medios de transporte como autobuses, vehículos particulares y caminatas prolongadas.
“En el camino uno conoce gente nueva todos los días; avanzas, otros se quedan atrás, y así se va formando el trayecto”, comentó.
Al llegar a Chihuahua capital, continuó su camino a pie y con ayuda de personas que le brindaron aventones, hasta que finalmente un camionero lo trasladó a las cercanías de Ciudad Juárez. Tras preguntar en varios puntos y albergues, logró llegar a la Casa del Migrante, donde actualmente lleva poco más de tres meses.
No es momento de celebrar
Respecto a la noticia de la detención de Nicolás Maduro, el migrante consideró que esto no representa libertad ni un beneficio inmediato para el pueblo venezolano.
Indicó que, mientras se toman decisiones a nivel internacional, hay familias que continúan sufriendo, con pérdidas humanas y una profunda tristeza que no siempre se visibiliza fuera del país.
Aseguró que, aunque reconoce la gravedad de la crisis económica que atraviesa Venezuela, considera que la población vive hoy un ambiente de mayor angustia e incertidumbre.
“Hay mucha gente sufriendo, madres llorando, familias separadas. No se vive un ambiente de alegría, sino de mucha tristeza”, expresó.
El migrante también compartió que tuvo la oportunidad de permanecer durante siete meses en Estados Unidos, en la ciudad de Phoenix, Arizona, bajo un proceso migratorio, pero que posteriormente fue deportado, lo que lo llevó de regreso a México. Actualmente, dijo no tener una ruta clara sobre su futuro migratorio, y se mantiene a la espera de que la situación no empeore.
Finalmente, envió un mensaje a quienes siguen los acontecimientos desde la distancia o comentan en redes sociales:
“Lo único que puedo decir es que hay mucha gente sufriendo en Venezuela. No es momento de celebrar, hay mucha tristeza en el país”.
Habla papa sobre Venezuela
Tras el ángelus del pasado domingo 4 de enero, el papa León XIV se mostró «preocupado por la evolución de la situación en Venezuela» y clamó que «el bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración y llevar a superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz». Por eso, pidió que se respete «la soberanía del país», que se respete la Constitución, así como «los derechos humanos de todos y cada uno».
También abogó por que se construya «un futuro sereno de colaboración, estabilidad y concordia, con especial atención a los más poderosos y los más poderosos de la sociedad». Y concluyó invitando a rezar y a encomendarse a los santos venezolanos José Gregorio y Sor Carmen Rendiles.
Rezar por Venezuela
Para el padre Georges Engel, conocido misionero en Venezuela, varado hoy en España, la Iglesia venezolana está llamada a “anunciar con mayor vigor y fuerza el perdón y la misericordia”.
“La Iglesia católica en Venezuela siempre ha estado del lado de los pequeños y los pobres del país y su papel sigue siendo insustituible en un país marcado durante tantos años por el narcotráfico y la corrupción”.
“En esta situación, que sin duda será muy difícil desde el punto de vista económico para la población de Venezuela, la Iglesia deberá redoblar sus esfuerzos para ayudar a los numerosos pobres del país, a los enfermos, a los niños, como siempre ha hecho y seguirá haciendo”, agregó el sacerdote, para luego pedir: “Recen por Venezuela”.
Episcopado venezolano
El arzobispo de Valencia en Venezuela y presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana advirtió por su parte que hay que tener en cuenta sobre todo una cosa fundamental: “El hecho de que existen diferencias en la valoración de la realidad política nacional”.
Tras agradecer al papa la cercanía expresada en el Angelus, dijo:
“Apreciamos mucho sus palabras de ayer, en las que encontramos todo un programa a seguir: superar la violencia, emprender caminos de justicia y paz, garantizar la soberanía del país, asegurar el Estado de derecho consagrado en la Constitución, el respeto de los derechos humanos y civiles, trabajar juntos para construir un futuro mejor”.

































































