Ana María Ibarra
Uno de los dones del Espíritu Santo para la Iglesia es el don de lenguas. No es el mayor de los dones ni el más importante, pero se trata de un regalo del Espíritu que a veces genera algunas confusiones entre los fieles.

Se trata de un regalo para la edificación de la comunidad y para la alabanza a Dios en la oración, y por ello, en esta solemnidad de Pentecostés, el padre Jorge Iglesias, párroco de la comunidad San Judas Tadeo habló de una manera sencilla sobre este don, buscando que los lectores puedan comprenderlo mejor.
“El don de lenguas es un don espiritual mencionado en el Nuevo Testamento, especialmente en los Hechos de los Apóstoles y en la Primera Carta a los Corintios. Consiste en una gracia del Espíritu Santo que permite hablar en lenguas no aprendidas naturalmente, ya sea idiomas humanos o una forma espiritual de oración y alabanza a Dios”, mencionó.
Como fundamento bíblico, el sacerdote citó el acontecimiento de Pentecostés, cuando los discípulos recibieron el Espíritu Santo y comenzaron a hablar en distintas lenguas: “Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse” (Hechos 2,4).
“San Pablo también habla extensamente de este don en 1 Corintios 12-14, donde enseña que es uno de los muchos dones dados para el bien de la Iglesia”, dijo.

Sus fines
El padre Jorge explicó que el don de lenguas tiene varios propósitos que van desde la alabanza y oración a Dios, la edificación espiritual personal, la evangelización, la manifestación de la acción del Espíritu Santo y el fortalecimiento de la comunidad cuando hay interpretación.
“San Pablo insiste en que todo don debe ejercerse con amor y orden, esta es la garantía de que el don es auténtico”, señaló.

Diferencias
Por otra parte, resaltó que existe una diferencia entre el don de lenguas y la oración en lenguas.
“El Don de lenguas es una manifestación pública que puede necesitar interpretación para que la comunidad entienda y pueda ser edificada, mientras que la oración en lenguas es una forma personal de oración inspirada por el Espíritu, usada en la intimidad espiritual y también en una oración pública como en una asamblea de oración, una Hora Santa, etcétera”.
Como experiencia personal, el padre Jorge dijo que cuando una persona ejerce el don de lenguas u ora en lenguas, no perturba la oración de los demás, sino que la fortalece y crea un ambiente de armonía, de unidad en la oración, un ambiente de Dios.
“Yo no tengo el don de lenguas ni he orado en lenguas, pero he orado con personas que tienen este don y es una experiencia espiritual maravillosa y edificante, cuando este don es auténtico”, afirmó.
El amor por encima
Citando nuevamente a San Pablo, el sacerdote refirió que el apóstol deja claro que no todos reciben el mismo don: “¿Acaso todos hablan en lenguas?” (1 Corintios 12,30).
“El Espíritu Santo reparte sus dones según su voluntad. En el caso del don de lenguas, no se aprende como una técnica humana. Según la fe cristiana, es un don gratuito de Dios que puede surgir en un contexto de oración, apertura al Espíritu Santo, vida sacramental, fe y comunidad, así como en alguna vigilia de Pentecostés”, agregó.
Y añadió: “Lo más importante que debemos tener en cuenta es que, aunque el don de lenguas es valioso, San Pablo enseña que el amor está por encima de cualquier carisma:
Si hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, pero no tengo amor, soy como bronce que resuena. (1 Corintios 13,1)”, citó.
Por eso, añadió, el centro de la vida cristiana no son los dones extraordinarios, sino el amor a Dios y el amor al prójimo.
“Pidamos al Espíritu Santo en esta fiesta de Pentecostés, que nos conceda un amor profundo y fuerte por Dios y por nuestros hermanos. Que estemos dispuestos a desgastar nuestra vida en el servicio a los demás y que, si nos concede en algún momento de nuestra vida este don extraordinario de orar en lenguas, lo ejerzamos siempre en el amor y para la edificación”, concluyó.
En resumen…
El don de lenguas se manifiesta básicamente de tres maneras:
- Como un don milagroso para hablar un idioma o lengua que no se ha aprendido por la vía natural. Este don se manifestó en Pentecostés, cuando los apóstoles quedaron llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse (Hechos 2,4).
- Como un don para profetizar en un lenguaje ininteligible o desconocido por los presentes. Estas palabras pueden ser interpretadas por alguien que tenga el don de interpretación, ya sea porque conoce el lenguaje naturalmente o por un don especial.
- Orar en lenguas. Este don es muy diferente a los otros dos, pues por medio de él se expresa, con sonidos ininteligibles, la devoción que no se puede poner en palabras.
Oración al Espíritu Santo
Ven Espíritu Santo, envía tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma, divina luz y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus Siete Dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno.
Amén.

































































