Estamos conociendo a los seis jóvenes diáconos, que serán ordenados sacerdotes el próximo sábado 25 de abril, en la fiesta de San Marcos Evangelista…

Ana María Ibarra/Paulina Ruiz
La semana del 13 al 17 de abril, los seis diáconos que serán ordenados sacerdotes el próximo 25 de abril, vivieron ejercicios espirituales preparatorios a su consagración.
Alonso Martínez Gutiérrez, Diego Carreón González, Christian Alexis García Garza, Guadalupe Daniel Chavira Martínez, Gustavo Valenzuela Lara y Javier Iván Villegas Olivas fueron guiados en esta experiencia por el padre Alberto Castillo, formador del Seminario, quien compartió con ellos “Meditaciónes sobre el rito de ordenación sacerdotal”.
Hoy, a unos días de su especial celebración, presentamos la breve semblanza de otros dos de los seis futuros sacerdotes, para que la comunidad los conozca.

Diác. Christian García:Contagiado de entusiasmo
La charla y el entusiasmo de un exseminarista dejó en Cristian Alexis García Garza, ahora diácono, la inquietud vocacional.
“Estando en el servicio en mi parroquia San Francisco de Asís, un punto muy importante para mí, después de las Confirmaciones, fue conocer a una persona que había estado en el Seminario y me compartió lo que había experimentado. Lo decía con un entusiasmo que me llamó la atención”, compartió el diácono Cristian.
Recordó que en aquel momento vino a su mente una escena de su infancia cuando, al estar en la preparación para hacer su primera Comunión, durante una misa, le dijo a su mamá que el quería ser como el padre que presidía.
“Para mí fue un signo que en el momento en el que el exseminarista compartía conmigo sus experiencias, a mí me suscitó este recuerdo y me trajo emoción. Fue sentirme llamado a responder al proyecto de Dios siendo sacerdote”, dijo.
Después de ese momento, con 17 años, el joven empezó una búsqueda y discernimiento, siguiendo en el servicio parroquial, hablando con algunos sacerdotes y conociendo la experiencia de algunos seminaristas.
«En el 2017 fui al pre Seminario. Era mi primera experiencia vocacional y pues ahí experimenté esa llamada a quedarme en el Seminario y gracias a Dios ingresé el 06 de agosto de 2017”.
Pero para Christian, el proceso no estuvo exento de retos, tanto para él como para su familia.
“Era una experiencia diferente para la familia. Al no ser tan cercanos a la Iglesia, digamos que no era algo tan común. Había desconocimiento y ciertos miedos. Se cayó en la cuenta de que no habría una familia ni hijos. Hubo muchas dudas al principio, pero al final de cuentas tuve el apoyo para seguir y en el camino las dudas y el miedo se convirtieron en alegría”, señaló.
Fue así como el anhelo y el sueño de ser sacerdote ya no solo es de Cristian, sino de toda su familia.
“Fue una bonita experiencia ver cómo Dios fue obrando en la familia, aunque mis papás hace algunos años que no están juntos”, añadió.
A unos días de ser ordenado sacerdote, el diácono Cristian reconoce que ha sido Dios quien lo ha seguido llamando durante su formación.
“A veces llega la duda o el pensamiento de querer tener otras búsquedas, pero al final de cuentas Dios me sigue llamando y sigo respondiendo. Descubrí ese sueño de Dios en mi vida, ahora se ha vuelto también mi sueño”, dijo convencido.
Igualmente expresó la alegría que le causó la noticia de que recibirá el presbiterado.
“Lo vi con otros compañeros que iban adelante en la formación y ahora, en ese comunicado ver mi nombre, genera mucha alegría en mi corazón, que no es perfecto, que tiene fragilidades y defectos, pero también tienen mucha emoción y amor, con los que me siento llamado a responder”, concluyó.

Diácono Cristian Alexis García Garza
Edad: 28 años
Parroquia de origen: San Francisco de Asís.
Sus padres: Alfonso García Hernández y Celia Irene Garza
Es el segundo de dos hermanos
Padrino de ordenación:
Diác. Gustavo Valenzuela: De la maquila, al altar
Paulina Ruiz
Para Gustavo Valenzuela Lara, de 33 años, la vocación sacerdotal no nació en el aislamiento, sino en medio del bullicio y la realidad cotidiana del trabajo. Con su vocación surgida en la parroquia La Santísima Trinidad, Gustavo comparte cómo el contacto con el dolor ajeno y el servicio comunitario fueron las señas definitivas para querer entregar su vida a Dios.
Un llamado entre líneas
Antes de ingresar al Seminario, Gustavo conoció de cerca la realidad de la industria maquiladora. Fue ahí, entre las jornadas laborales, donde su corazón comenzó a inquietarse al observar las necesidades de sus compañeros.
“Veía mucha necesidad en la gente, especialmente de aquellos que tenían sufrimiento y dolor; personas que necesitaban ser consoladas en sus angustias. Eso motivaba mucho mi corazón”, relató Gustavo.
A la par de su trabajo, su participación en la pastoral de caridad, en el coro y en el grupo de Confirmaciones de su parroquia, junto con el encuentro de algunos seminaristas que cruzaron su camino, terminaron por dar forma a su “sí” al Señor.
Como todo camino de entrega, la vocación de Gustavo ha tenido momentos de incertidumbre, pero ha encontrado refugio en la figura de San Pedro. Su frase vocacional predilecta es la invitación que Jesús le hace al apóstol: “Sígueme y no tengas miedo”.
“La vocación siempre tiene que ir acompañada de la confianza en Jesús, a pesar de las circunstancias, de las broncas o de las crisis que puedan presentarse”, afirma con convicción.
Un asombro que no termina
A las puertas de su ordenación, Gustavo se describe como alguien que “no se lo puede creer todavía”. Experimenta una mezcla de humildad y asombro ante la magnitud del ministerio que está por recibir, cuestionándose con sencillez: “¿quién soy yo para perdonar pecados o para celebrar la Eucaristía?”.
Sin embargo, ese sentimiento de fragilidad se ve compensado por el cariño de la comunidad juarense, a la que describe como “querendona y alegre”. Para él, el afecto de los fieles es el cumplimiento de la promesa bíblica de recibir el ciento por uno.
“Realmente uno disfruta el amor, se deja consentir, y esto es parte de Dios que nos invita a dejar padre y madre para recibir este gran cariño en cada persona que nos acompaña”, concluyó emocionado.
Gustavo Valenzuela Lara
Edad: 33 años
Parroquia de origen: La Santísima Trinidad
Padres: Estanislado Valenzuela Montoya y María del Socorro Lara Flores (finados)
Hermanos: Víctor Estanislao (+), Marcela y Gabriela (hermana gemela)
Padrino de ordenación: Pbro. Antonio González Ruíz (P. Toñito)


































































