Al iniciar el mes del Sagrado Corazón de Jesús, el padre Carlos Velásquez explica el verdadero sentido de los nueve primeros viernes y cómo esta devoción disipa el temor a la muerte.
Ana María Ibarra
El mes de junio la Iglesia lo dedica al Sagrado Corazón de Jesús, cuya devoción surgió en el Siglo XVII y se centra en el amor infinito de Jesús hacia la humanidad.
Cristo se le apareció a Santa Margarita María de Alacoque y le transmitió una serie de revelaciones, entre ellas las 12 promesas que iba a conceder a los que se consagraran a su Sagrado Corazón.
Ella relató que estaba rezando delante del Santísimo Sacramento, cuando por primera vez el Señor le comunicó “los secretos inexplicables de su Corazón Sagrado”.
Luego, en una segunda revelación, la santa contó que Jesús le comunicó “el ardiente deseo que tenía de ser amado por los hombres y apartarlos del camino de la perdición, en el que los precipita Satanás en gran número”, y empezó a compartirle las 12 promesas que haría a sus devotos, y las cuales se cumple especialmente al comulgar durante nueve primeros viernes de mes consecutivos.
Una de ellas es la gracia a la perseverancia final, sobre la cual el padre Carlos Velásquez, formador del Seminario, habla en la siguiente entrevista:
1. ¿Qué es la gracia de la perseverancia final? ¿A qué se refiere esta promesa del Sagrado Corazón?
Algunos tienen la idea de que la perseverancia final es el hecho de que llegues al cielo, que no vayas al infierno, que no vayas al purgatorio, que sí es parte de la gracia de la perseverancia final, pero no es el centro.
La perseverancia final es que cuando termine tu vida tu corazón esté unido a Jesús, tener los consuelos que Jesús da, tener la gracia de Dios, recibir el sacramento de la Eucaristía y estar confesado cuando llegue la última hora. Si tienes todo eso, entrarás al Cielo, pero la promesa no consiste en que no vas a ir al infierno, sino de que tendrás consuelo en el último momento. La perseverancia final es poder tener a Dios en el último momento, eso es lo más importante.
2. ¿Cuál es el verdadero sentido de los 9 primeros viernes? ¿Por qué el Sagrado corazón pidió esto específicamente?

¿Por qué fueron nueve viernes? Solo Dios lo sabe. El sentido de los nueve viernes es que el corazón empiece a amar un poquito como ama Jesús. La promesa del Sagrado Corazón de los nueve viernes es comulgar en gracia y ofrecer la comunión por los que no creen, los que actúan contra el Santísimo Sacramento, los de corazón duro y los que les falta fe. Orar gratuitamente durante nueve meses por alguien que no eres tú, ofreciendo sacrificios, dolores y alegrías, hace que el corazón se parezca al de Jesús. Hacerlo durante 9 viernes significa haber hecho que el corazón sintiera lo que Jesús siente.
Mas que ser una lista de cosas que cumplir, significa haber hecho que nueve viernes tu corazón sintiera lo que Jesús siente.
3. ¿Cómo cambia esta promesa y devoción nuestra perspectiva y temor hacia la muerte?
Cuando te pones a pensar en la muerte como algo que no puedes controlar, porque a veces llega de repente, o ante la situación de algún familiar o algún ser querido y te enfrentas a la muerte, es muy diferente cuando lo haces sin saber a dónde vas que cuando lo haces con una promesa.
Cuando se confía en una promesa, se tiene esperanza, paz y tranquilidad ante la muerte. No es lo mismo vivir sabiendo que Dios cumplirá la promesa de que el corazón estará por siempre con Él, a no saber lo que pasará. Por eso cambia la visión.
Quien tiene la devoción al Sagrado Corazón no teme a la muerte porque sabe que es su esperanza y que Dios cumple la promesa de estar con ellos.
Aunque no podemos saber cuándo o como pasará (la muerte) el que tiene el amor del Corazón de Jesús, sabe que cuando pase tendrá al Señor de su lado.
4. En su experiencia personal, padre, ¿ha conocido casos en que haya visto de manera evidente la gracia de la perseverancia final en algún devoto, en alguna persona devota al Sagrado Corazón?
Mi bisabuela era de la Tercera Orden y no lo sabíamos. Me gustaba visitarla de niño, porque no había nada y yo podía correr por toda la casa. Los grandes decían que ella era muy sencilla. Conocíamos toda su devoción a nuestra Madre Santísima y era muy devota al Sagrado Corazón, comulgaba todos los días y los primeros viernes. Infundió estas devociones en mi abuela. Cuando ella muere, llegó la comunidad de la Tercera Orden y nos dimos cuenta de que ella realizaba servicios en silencio, como lavar la ropa a un seminarista, lo cual era su ofrenda y nadie sabía todo el sacrificio que ella hacía.
Tuvo una buena muerte, con sus sacramentos y en mucha paz, como si se quedara dormida. Lo veo como fruto de la devoción al Sagrado Corazón, que enseña a pensar en las necesidades del otro, servir y orar por el otro sin que lo sepa, y que Dios está contigo en los momentos finales.
5. ¿Qué le diría a un joven de hoy que ve esta devoción como algo anticuado o del pasado?

Más bien creo que no la conocen. Si vieran la devoción del Sagrado Corazón no como nueve días que cumplir, sino como nueve días para amar como Jesús, sería diferente. Ofrecer alegrías, tristezas y trabajos por los que están solos y que no tienen a Dios, y que nunca lo van a agradecer, es amar nueve días como Jesús ama. Si nuestros jóvenes supieran cómo nos ama Jesús y que esta devoción los invita a amar como Él, sería muy querida por ellos.
6. ¿Cómo se transforma la vida de un católico al vivir esta devoción?
Están las promesas, como esta que estamos reflexionando que se cumple hasta el último día, pero también está la de romper corazones duros. Jesús da la gracia para que aquellos por quienes se pide puedan transformar su vida, y el Señor entra en corazones muy duros. Vivir esta devoción une más a Jesús, da paz y confianza.
Soy de la parroquia El Sagrado Corazón de Jesús, de ahí salí, y hay muchas personas con una confianza en Dios y con un amor a Jesús auténtico. Es una devoción que genera mucha paz porque se sabe que se tiene el amor de Dios y se experimenta su presencia todos los días. Se alcanza a ver cómo el amor de Dios está presente en cada momento y cómo Él responde a lo que no tiene respuesta.
Vivir la devoción al Sagrado Corazón de Jesús es acercarse al amor de Dios, que ama con misericordia, confía y no deja solo.
7. ¿Por qué sigue siendo relevante y urgente la devoción al Sagrado Corazón de Jesús hoy en día?
En los países europeos, los templos más bonitos, sino es la Catedral o las Basílicas, son las del Sagrado Corazón y están muchos de ellos en lugares altos, para recordar que la misericordia de Dios debe estar en todos lados. Es para recordarnos que hemos hecho muchas cosas como humanidad que no están bien y hay que pedir perdón a Dios por ellas.
Una devoción vivida correctamente lleva, no solo a experimentar el amor de Jesús, sino a llevarlo a la comunidad. En un mundo donde solo se piensa en lo que uno quiere, necesita o molesta, hace falta compartir el amor de Dios.
Qué bonito que en este mes de junio recordemos que el amor de Dios y su misericordia deben conducir la Iglesia.
8. ¿Algo más que quisiera compartir?
Invitar a conocer más esta devoción y verla de una forma novedosa, donde Jesús enseña a amar como Él ama. Cuando se hace así, se pueden hacer grandes cosas en la familia. Es una devoción que no necesita ser pública, sino que se obra en lo secreto del corazón por los que más lo necesitan. Es bellísimo ser generoso y donarse sin esperar nada a cambio, como el amor de las madres y padres. En esos momentos, el Señor hace grandes obras. Es una devoción que llena el alma y lleva a vivir de manera plena.
Las 12 Promesas del Sagrado Corazón de Jesús
- A las almas consagradas a mi Corazón, les daré las gracias necesarias para su estado.
- Daré la paz a las familias.
- Las consolaré en todas sus aflicciones.
- Seré su amparo y refugio seguro durante la vida, y principalmente en la hora de la muerte.
- Derramaré bendiciones abundantes sobre sus empresas.
- Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente y el océano infinito de la misericordia.
- Las almas tibias se harán fervorosas.
- Las almas fervorosas se elevarán rápidamente a gran perfección.
- Bendeciré las casas en que la imagen de mi Sagrado Corazón esté expuesta y sea honrada.
- Daré a los sacerdotes la gracia de mover los corazones empedernidos.
- Las personas que propaguen esta devoción tendrán escrito su nombre en mi Corazón y jamás será borrado de él.
- A todos los que comulguen nueve primeros viernes de mes continuos, el amor omnipotente de mi Corazón les concederá la gracia de la perseverancia final.
































































