Diana Adriano
Veinticinco años después de responder al llamado al sacerdocio en la Orden de Frailes Menores, Fray Francisco Javier Rodríguez volvió a pronunciar su “sí” ante Dios y la comunidad.
La parroquia Santos Mártires Mexicanos fue el escenario donde el pasado sábado 8 de agosto el sacerdote franciscano celebró su aniversario sacerdotal, acompañado por hermanos de la Orden, sacerdotes diocesanos, seminaristas, familiares y seres queridos.

La homilía estuvo a cargo de Fray Norberto Herrera Gutiérrez, rector de la Universidad Franciscana de México y de los Colegios Franciscanos en León, Guanajuato, además de amigo cercano del festejado. Al hablar sobre Fray Francisco, destacó especialmente sus convicciones y determinación como dos características que han marcado su camino.
“Puedo decir de él dos cosas: que es un hombre de convicciones y determinante”
expresó Fray Norberto, quien añadió que estas cualidades le han permitido responder con firmeza al llamado que Dios le hizo.

El religioso recordó que Fray Francisco “ha tenido que hacer arqueología de su propia vocación para discernir ante la tentación de ‘quédate aquí, porque aquí vas a ser un gran profesor’ o ‘vete para allá’… son tentaciones. Has tenido que hacer discernimiento de las presencias de la voluntad del Señor”, señaló.
Afirmó que esa convicción y determinación también llevaron al sacerdote a vivir una etapa significativa de su ministerio en Santos Mártires Mexicanos.
“Una vez, me dijo: los dos años que estuve en esta parroquia Santos Mártires Mexicanos me sentí plenamente entregado a lo que el Señor me pedía”

compartió durante la homilía.
Fray Norberto también recordó a los familiares de Fray Francisco que han fallecido, particularmente a sus padres y a su hermano.
Renueva compromiso

Uno de los momentos centrales de la celebración fue la renovación de las promesas sacerdotales. De pie ante la comunidad y posteriormente de rodillas frente al altar, Fray Francisco volvió a poner su ministerio en las manos de Dios y reafirmó públicamente su compromiso de servir a Cristo y a su Iglesia.
“Después de 25 años de sacerdocio, doy gracias a Dios por el don recibido y pongo nuevamente mi vida sacerdotal en sus manos. Le pido la gracia de permanecer fiel hasta el final, de crecer en el amor pastoral y de configurarme cada día más con Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote y Buen Pastor”
dijo con firmeza.

Finalmente, pidió permanecer firme en su entrega sacerdotal y continuar sirviendo al pueblo de Dios con humildad, fidelidad y alegría.
Fray Francisco y el padre Amador
Al finalizar la celebración, Fray Francisco compartió con la comunidad algunos episodios de su historia vocacional.
Destacó al padre José Amador (qepd), quien durante su adolescencia fue párroco de San Francisco de Asís y se convirtió en una figura importante para él.
Recordó que mientras hacía su noviciado, atravesó una crisis vocacional al preguntarse cómo podía haber descubierto su vocación al sacerdocio a través de un sacerdote diocesano y, al mismo tiempo, sentirse llamado a la vida franciscana.
La respuesta llegó cuando invitó al padre José Amador a su toma de hábito. En aquel encuentro, el sacerdote le reveló que él mismo había pertenecido durante décadas a la Tercera Orden Franciscana y que había profesado en ella poco después de su ordenación sacerdotal. Aquel testimonio ayudó a Fray Francisco a comprender que su vocación sacerdotal y su identidad franciscana no eran caminos opuestos.
Años después, la historia volvió a encontrarse con él cuando la hermana del padre José Amador le entregó una casulla y un cáliz que habían pertenecido al sacerdote, quien ya había sido llamado a la Casa del Padre. Precisamente esos objetos fueron utilizados por Fray Francisco durante esta celebración de sus 25 años de sacerdocio, convirtiéndose en un signo de continuidad de aquella historia vocacional.































































