Pavel A. Godoy / Seminarista
En los recientes meses me he fijado que la mayoría de las parroquias usan la Inteligencia Artificial para promover los eventos o hacer invitaciones y, por lo que veo, la mayoría utilizan la primera imagen que la IA les brinda.
Cuando se quiere hacer una invitación o anuncio con concepto católico, las personas ni siquiera se esfuerzan en buscar una imagen. Para mí, una invitación realizada por inteligencia artificial es una muestra de falta de interés por su servicio. Llama la atención la invitación, pero no porque uno quiera ir a participar, sino porque está tan sobresaturada que se pierde el objetivo principal entre tantos elementos que muchas veces agrega.
La Iglesia católica no rechaza el uso de las imágenes realizadas con inteligencia artificial, pero sí nos advierte sobre darle un uso correcto.
La inteligencia artificial nunca debe sustituir el trabajo hecho por la mano del hombre. Hay una gran diferencia entre el trabajo realizado con inteligencia artificial y la inteligencia artesanal (humana).
Cuando le pides hacer imágenes, una inteligencia artificial seguirá las órdenes que tú le des, pero nunca se detendrá a cuestionar si está bien o mal. La IA tomará fragmentos de millones de fotografías para realizar aquella imagen, póster o invitación que le hayas pedido. Por esto mismo, muchas veces el fondo estará sobresaturado, borroso, de mala calidad y con notorias distorsiones.
Al contrario de la IA, el trabajo de una persona está hecho desde la lógica, el conocimiento, la experiencia y el amor que le pone a su obra de arte, más que nada porque el artista lo realiza con la misma fe que tiene y sabe que debe hacerlo lo más fiel posible a como ha sido representado a lo largo de los años. Probablemente la imagen que la persona realice tendrá sus errores, pero, a diferencia de una inteligencia artificial, estos son errores físicos, de anatomía o de perspectiva, no de sobresaturar la imagen.
La inteligencia artificial es una herramienta que existe para ayudarnos, no para hacer nuestro trabajo.
Incluso se puede ver que la inteligencia artificial no es para nada creativa, pues, si se fijan, muchos de los pósters o anuncios que últimamente comparten las parroquias y comunidades son muy parecidos; lo único que cambia es el nombre de la parroquia y su fachada.
Pero así como la inteligencia artificial nos hace imágenes, también hay aplicaciones y herramientas que nos ayudan a realizar de forma sencilla pósters, avisos o invitaciones para eventos y que queden mejores. Canva es el ejemplo de esto. Hoy en día usar Canva es tan fácil que nos toma solo 10 minutos, tres fotos y la información correcta para hacer un buen flyer. Habrá gente que le dedicará horas, como en mi caso, que me gusta que la invitación tenga ese esfuerzo y sea llamativa sin la necesidad de sobresaturarla, y sobre todo siendo original y creativa, tomando en cuenta las temáticas, la parroquia, el objetivo, etc.
Y así como avanza la Inteligencia Artificial, también nosotros deberíamos avanzar en nuestros esfuerzos: no abusemos de las herramientas, dediquémosle tiempo a nuestro trabajo, pues muchas veces hacer una imagen también es un servicio, porque mediante ella estamos invitando a la comunidad a alabar a Dios. Y qué mejor manera de mostrar nuestro esfuerzo y entrega a Dios que desde nuestro empeño por hacer una invitación con el corazón.
No quiero decir que hacer flyers, pósters o anuncios con IA sea malo. Todos podemos usarla como herramienta, pero recomiendo mejor usar otros elementos que nos permitan plasmar nuestro amor a Dios de forma artesanal, pues el Señor valora más un trabajo hecho por uno mismo que un trabajo que le pedimos a un robot que solo sigue órdenes.
Muchos ignoran un detalle: que la inteligencia artificial no te está haciendo, por ejemplo, una imagen de San Francisco de Asís, sino que te está editando la imagen de un hombre con túnica, un cíngulo en la cintura con el número incorrecto de nudos y con animales de fondo. Pero la inteligencia artificial no le está prestando atención a los gestos, a las heridas de las manos y del costado, ni a la postura de la persona, mientras que un artista o artesano sí lo hace.
Es por ello que me gustaría sugerir a quienes realizan este tipo de servicio en las parroquias o movimientos que dediquemos el debido tiempo a la creación de estos, buscando ser originales, que es a lo que nos invita el Señor.
Debemos usar la IA más como un entretenimiento que como un atajo para hacer más rápido nuestro trabajo o servicio.
“Quien es artesanal, con Dios es original”. -Pavel A. Godoy-

































































