Samuel Pérez/IBSJ
Lectio Divina correspondiente al 27 de septiembre. Domingo XXVI del Tiempo Ordinario. Reflexión y acción de la Palabra de Dios, con la guía de integrantes del Instituto Bíblico San Jerónimo…
1. Lectura: ¿Qué dice el texto?
Mateo 21, 28-32
En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué opinan de esto? Un hombre que tenía dos hijos fue a ver al primero y le ordenó: ‘Hijo, ve a trabajar hoy en la viña’. Él le contestó: ‘Ya voy, señor’, pero no fue. El padre se dirigió al segundo y le dijo lo mismo. Éste le respondió: ‘No quiero ir’, pero se arrepintió y fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?» Ellos le respondieron: «El segundo».Entonces Jesús les dijo: «Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios. Porque vino a ustedes Juan, predicó el camino de la justicia y no le creyeron; en cambio, los publicanos y las prostitutas, sí le creyeron; ustedes, ni siquiera después de haber visto, se han arrepentido ni han creído en él».
Ahora hagámonos las siguientes preguntas:
¿Cómo aborda Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo?
En la parábola, ¿qué petición hace el padre a su primer hijo y cómo reacciona este?
Al solicitarle al segundo hijo lo mismo ¿cómo responde al padre?
¿Qué pregunta les hace Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo después de contarles la parábola?
¿A quiénes señala Jesús que entrarán antes que ellos en el Reino de Dios y qué razón les da?
Interioricemos en el texto

Jesús utiliza nuevamente una parábola para instruir a quienes lo escuchan. En esta ocasión, se dirige a los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo con una pregunta para presentar la parábola de los dos hijos. Con ella muestra que la verdadera respuesta a Dios no consiste únicamente en expresar con palabras la disposición a cumplir su voluntad, sino en llevarla a la práctica mediante las obras. El primer hijo inicialmente muestra una respuesta aparentemente obediente ante la solicitud del padre, pero finalmente no actúa. El segundo se niega, pero después se arrepiente y cumple con lo solicitado. El relato invita a reconocer que Dios siempre ofrece la posibilidad de cambiar de actitud y responder con hechos a su llamada. Jesús confronta así a quienes escucharon a Juan el Bautista, pero no creyeron ni se arrepintieron. Por eso destaca que los publicanos y las prostitutas sí creyeron y buscaron cumplir con la voluntad del Padre. El Evangelio nos invita a revisar nuestra propia respuesta a Dios: no basta decir “sí” con los labios; es necesario llevar la fe a la vida mediante una respuesta concreta de conversión y obediencia buscando siempre cumplir la voluntad del Padre.
2. Meditación: ¿Qué me dice Dios en el texto?
Para profundizar en el Evangelio contestémonos a nosotros mismos, con sinceridad, las siguientes preguntas:
¿Qué medios me ofrece la Santa Iglesia para fortalecer mi fe y dar un “sí” auténtico a Dios que vaya acompañando con las obras?
En la parábola, el segundo hijo cambió de actitud y finalmente fue a trabajar a la viña. ¿Qué cambio concreto me está pidiendo Dios hoy para responder con mayor fidelidad a su voluntad?
¿Cómo podemos ayudar, como Iglesia, a que más personas pasen de una fe expresada solo con palabras a una fe vivida en el arrepentimiento y en el cumplimiento de la voluntad de Dios?
3. Oración: ¿Qué le digo a Dios?
Señor, ayúdanos a superar nuestras resistencias y a escuchar con humildad tu llamada.Danos un corazón dispuesto a convertirnos y cambiar aquello que nos aleja de ti.Que nuestra fe no se quede solo en palabras, sino que se manifieste en nuestras obras.Enséñanos a cumplir con alegría tu voluntad y a servir con fidelidad en tu viña. Amén.
4. Contemplación:
Para intensificar la contemplación repitamos varias veces durante la semana un versículo de la Sagrada Escritura para que alimente nuestra fe: «Descúbrenos, Señor, tus caminos» (Salmo 24).
5. Acción: ¿A qué me comprometo con Dios?
En esta parábola no cuentan las palabras, sino las obras, los hechos de conversión y de fe» (Benedicto XVI)
Propuesta: Hoy elegiré realizar acciones concretas que expresen mi fe con obras: cumpliré con responsabilidad un compromiso que he asumido ante Dios, realizaré un acto de servicio hacia alguien que lo necesite y en oración pediré por aquello que necesito cambiar en mí.

































































