Ana María Ibarra
Con devoción y esperanza, fieles asistieron el pasado cinco de mayo a la parroquia Nuestra Señora del Rosario para recibir la unción de los enfermos y venerar la reliquia de San Peregrino, patrono de los enfermos de cáncer.

La celebración fue presidida por el párroco de la comunidad, el padre Felipe Ramos.
Al mediodía del pasado martes 5 de mayo, llegaron hasta la parroquia Nuestra Señora del Rosario fieles con algún padecimiento, especialmente, enfermos de cáncer para participar con fe y esperanza de la misa dedicada a ellos en honor de San Peregrino, considerado por la Iglesia como el santo patrono de los enfermos con cáncer.
El padre Felipe les dio la bienvenida invitándolos a vivir ese momento con devoción.
Después de proclamar el evangelio, tomado del capítulo 5 de San Mateo (Inicio del Sermón de la Montaña), el padre Felipe mencionó que ese es el más importante de los cinco grandes discursos de Jesús en el evangelio de Mateo que, dijo, presenta las enseñanzas más importantes de Jesús.
“Las bienaventuranzas son un código de conducta que ayuda a vivir la vida de manera plena y cristiana, como lo hicieron Cristo y los santos, incluyendo a San Peregrino, quien vivió las bienaventuranzas y es un ejemplo de vida cristiana”, expresó el sacerdote.
Añadió que San Peregrino es ejemplo de vida cristiana quien desde pequeño mostró gran devoción por Cristo, la Virgen María y la Iglesia.
“Recibió el llamado del Señor para ingresar en una orden de frailes medieval. La orden fue fundada por siete santos mercaderes florentinos, inspirada en la Virgen. Peregrino vivió una vida sencilla de oración y penitencia al servicio de la Iglesia. Realizó penitencias. Se mantenía en pie el mayor tiempo posible. Para dormir, se ataba a una cuerda en el techo de su celda para no recostarse”, compartió el padre Felipe.

El sacerdote narró cómo una llaga en la pierna de San Peregrino resultó ser cáncer y los médicos le dijeron que debían amputar, sin embargo, la noche antes de la operación, Peregrino oró y Cristo crucificado se le apareció, desclavó su mano derecha, tocó la llaga de Peregrino y lo sanó.
“Peregrino es un ejemplo de la necesidad de la penitencia en la vida cristiana. Es el patrono de los enfermos de cáncer, tenía gran sabiduría y fe en Dios que le permitió ser dichoso y consolado a pesar del sufrimiento, enseñando que la vida humana, con sus pruebas, puede asumirse con esperanza gracias al misterio pascual de Cristo que ofrece la vida eterna y la resurrección del cuerpo”.
Después de la homilía, el padre realizó oración por los enfermos imponiéndoles las manos. Enseguida, agradeció por el óleo santo y lo impuso en la frente y en las manos de los enfermos para que fueran fortalecidos en el Señor.
La celebración, también tuvo un momento de veneración de la reliquia de primer grado de San Peregrino.


































































